Crítica: Mi nombre es Khan

 Mi nombre es Khan

Título: Mi nombre es Khan
Director: Karan Johar
Género: drama
Intérpretes: Shah Rukh Khan y Kajol Devgan
Mi nombre es Khan, trailer español
¿Debo ir a verla? ★☆☆☆☆ Mi nombre es Khan es un film que extiende cheques no sabe pagar, así de simple.

Mi nombre es Khan es probablemente una de las películas más bienintencionadas a la par que fastidiosas vistas en muchos, muchos meses. El film trata de retratar el drama del síndrome de Asperger y a la vez hacer un boceto sociopolítico con la comunidad musulmana e hindú residente en EEUU, aportando la consabida dosis de humor, drama y sentimientos.

El film se esfuerza tanto en retratar con respeto a los que sufren esa enfermedad como en dar ejemplo y entretener. Pero todo ello lo hace en casi dos horas y media de ingente y desmedido metraje (en su versión más recortada, para más INRI) en las que se busca que el espectador ría y llore con los personajes con tal insistencia que uno acaba por distanciarse de la historia. Tampoco consigue superar el obstáculo de ser, pese a su excelente factura, una película filmada de acuerdo a las convenciones de una comunidad específica y acostumbrada a los códigos de Bollywood. Sólo así uno se explica su falta de sonrojo al tratar temas tan importantes de una forma tan inocente. El resultado es que Mi nombre es Khan no es una película ni exótica ni novedosa, sino absolutamente trasnochada.

Lo peor de la película es su carencia total de límites. El desmedido interés del director por subrayar cada uno de los momentos dramáticos, humorísticos o épicos del relato sólo logran que Mi nombre es Khan sea pueril e infantiloide. Es un un film sensacionalista y a la vez naif, que se parece más a una teleserie anacrónica al modo de La casa de la pradera que a un melodrama más o menos presentable. Con este panorama el componente político sólo podía saldarse con un tono entre patriótico y propagandístico, que deja mal sabor de boca por lo obvio y lo manipulador del discurso.

Mi nombre es Khan es un film que extiende cheques no sabe pagar. Si se hubiera conformado con presentar un melodrama desarrollado en una esfera cotidiana e íntima a con un poco menos de sacarina a lo mejor otro gallo hubiera cantado, porque todos los palos que quiere tocar –y los toca todos- le vienen enormes. No falta de nada en el film: drama de superación con enfermedad, un amor imposible, una trágica muerte que lo cambia todo y, en efecto, el 11-S y todo lo que vino después.

No obstante, cabe mencionar la entusiasta interpretación de Shahrukh Khan, el protagonista de la película y verdadera superestrella de Bollywood. Khan es capaz de retratar la enfermedad del personaje con convicción y de reflejar todos los estados emocionales del mismo dentro incluso de la introspección que requiere el papel, y sería injustísimo no reconocer su buena labor y la de otros miembros del elenco. Mi nombre es Khan también tiene la fotografía más bonita, colorida, brillante y viva que he visto en mucho tiempo, pero eso no compensa lo desmedido de la propuesta y lo pedestre de los resultados.