Un dios salvaje: El problema de las palabras

El primer desencuentro, exento de violencia, que se produce entre las dos parejas protagonistas de Un dios salvaje tiene lugar ante la pantalla del ordenador en la que la madre del niño que ha sufrido la agresión que origina el relato modifica el texto en el que explica el desagradable suceso. La inclusión de la palabra “armado” molesta a los padres del agresor, que la encuentran violenta.
En las obras de Yasmina Reza, autora del texto teatral en que se basa escrupulosamente la película (y coguionista del film junto al propio Polanski), las palabras que se escogen y la forma en que se dicen son el germen que genera los conflictos, los comportamientos sociales inadecuados y el levantamiento de las máscaras. Es el caso de la reacción de los amigos del protagonista de Arte cuando este compra por mucho dinero un cuadro completamente blanco, de las diferentes situaciones que se generan con parecidos ingredientes en Tres versiones de la vida o de la incomprensión de unas hijas hacia su madre cuando esta redescubre el amor en su madurez en Chicas, el poco acertado debut de Reza en la dirección cinematográfica.

