Torture Porn, nueva y polémica moda del género de terror

Ahora que se ha estrenado, con sorprendente éxito, la cuarta película (¡en tres años!) de la serie Saw, quizá sea bueno repasar la primera entrega de la saga del asesino Jigsaw para que los aficionados puedan ejercitar memoria, y rememorar la primera entrega (aunque para eso probablemente no necesiten este artículo): mucho menos sangrienta de lo esperado y más cercana a Seven que al denominado género del Torture Porn -pese a que el film de Fincher tampoco se quedaba corto-, Saw resulta sin duda una agradable sorpresa.
Más interesante que otra crítica de Saw -un correcto thriller con gotas de terror, en ocasiones perjudicado por su falta de medios, en otras beneficiada por eso mismo-, es señalar la ola de nuevos films de terror que hace dos años vienen llegando a las pantallas. El periodista David Edelstein, del New York Magazine analizó en 2006 el nuevo subgénero creado a partir de películas como Saw o Hostel, y que fundamenta su idea de horror en escenas de tortura, sadismo y crueldad explícitas en mayor o menor medida.
