Santa Claus con malas pulgas
Muchas veces es cierto el dicho de que Santa Claus tiñe de rojo las Navidades. En el cine esto tiene varias interpretaciones. En este Especial Navidad 2011, y apenas tres días después de su llegada cargado de regalos el día de Nochebuena, analizamos algunos de sus pesquisas más siniestras dentro del séptimo arte. Según la regla general, el ancianote bonachón venido de tierras lejanas y heladas nos visita en tan señaladas fechas para alimentar las ilusiones aquellos que se enternecen con más facilidad, para engrosar la felicidad de los niños que prometieron ser buenos durante el año o para estimular el encanto de las fiestas. El cine se ha servido de esta vocación altruista en infinidad de ocasiones, canalizando las buenas intenciones en films afables, píos y para disfrutar en familia al calor de la chimenea. Otras veces, sin embargo, se ha mancillado la figura del aquí mayormente conocido como Papá Noel, para fines crueles, satánicos y asesinos. Así es la magia del cine, tan volátil como la de la Navidad. Tan pronto Santa Claus trepa bullicioso por el tejado de tu casa para traerte un Scalextric como de repente llama al timbre de tu –perfectamente adornado- hogar para darte el regalo con un hachazo de propina.


