Crítica: Jumper

Título original: Jumper
Director: Doug Liman
Género: acción, ciencia ficción
Duración: 90 minutos
Guión: David S. Goyer y Simon Kinberg, basado en la novela de Stephen Gould
Intérpretes: Hayden Christensen, Samuel L. Jackson, Jamie Bell, Rachel Bilson
Estreno en España el 15 de febrero
Creo conocer la razón de que Doug Liman, director de El caso Bourne, decidiera hacerse cargo de Jumper. Al igual que aquella, ésta correctita cinta de acción utiliza la habilidad de su protagonista para teletransportarse para mover la acción de un lugar a otro al igual que en cualquier thriller internacional, como el protagonizado por Matt Damon. Reducida ésta, no obstante, a un esquemático enfrentamiento de fuerzas opuestas (bueno contra malos, o menos buenos contra menos malos, debido a los tiempos que corren), los escasísimos 80 minutos de duración de Jumper se pasan rápido, pero el invento daba para más.
La excusa es simple: David Rice (Christensen) es un joven que descubre que puede teletransportarse debido a una anomalía genética. Decide por ello abandonar su inestable hogar, carente de figura materna, para robar bancos y pegarse la vida padre…Pero es sólo en sus excelentes diez primeros minutos: a diferencia de en Spiderman, Jumper va al grano y pronto David ve como un paladín (Samuel L. Jackson, con tan malas pulgas como siempre) se pega a sus talones por razones que ni él -ni el público- acaban de comprender.
