Crítica: Yakuza (1974)

Título original: The Yakuza
Director: Sidney Pollack
Género: Thriller
Duración: 107 min.
Año: 1974
Intérpretes: Robert Mitchum, Ken Takakura, Brian Keith, Keiko Kishi
Cuando Paul Schrader (Taxi Driver) y su hermano Leonard -ayudados por Robert Towne- urdieron el guión del film, su intención era fusionar las producciones de la Toei de los años 70 con el seco thriller americano de la misma época. El resultado fue The Yakuza, una admirable película que destaca en los sentidos más insospechados.
Kilmer (Mitchum) es un ex-veterano que regresa a Tokyo después de que su viejo amigo Tanner (Brian Keith) le pida ayuda para rescatar a su hija, presa en las manos de un jefe yakuza. Al volver a Oriente Kilmer se reencuentra con su doloroso pasado: Eiko (Keiko Kishi), la mujer con la que no pudo casarse por culpa de su hermano, un yakuza llamado Tanaka Ken al que, por otro lado, deberá pedir ayuda para completar su objetivo.
