Crítica: Gordos

Título: Gordos
Director: Daniel Sánchez Arévalo
Duración: 115 minutos
Intépretes: Antonio de la Torre, Raúl Arévalo, Roberto Enríquez, Verónica Sánchez, Leticia Herrero, Pilar Castro, Teté Delgado, Fernando Albizu, María Morales, Marta Martín, Adam Jeziersky.
Gordos, tráiler de la nueva película de Daniel Sánchez Arévalo
¿Debo ir a verla? 



Aunque no carece de imperfecciones, estamos ante la obra de un narrador privilegiado.
Uno se sienta a ver Gordos con ciertos temores. A primera vista, es una combinación de drama y comedia, con varias tramas que van abordando el tema desde distintos ángulos. El reparto es coral y está integrado por algunos actores que han intervenido en teleseries de dudosa calidad. Todo huele por tanto a ese cine televisivo que tanto se estila últimamente por estos lares. Sin embargo, Daniel Sánchez Arévalo hace bueno el precedente de Azul Oscuro Casi Negro. Vamos, que esto no es Siete mesas de billar francés.
Lo primero que llama la atención de Gordos es que tiene una factura técnica excelente. Y no solo de buenos profesionales ha sabido rodearse el director, ya que además ha elaborado con cierta soltura una planificación compleja, lejos de la dejadez que muestran algunos de sus compañeros de generación. Por otra parte, los actores están bien dirigidos, y salvo un par de excepciones (incapaces de modificar su registro habitual), rayan a gran altura, ofreciendo en algunos casos las mejores interpretaciones de su carrera. Destaca el esfuerzo de Antonio de la Torre, pero podemos decir que el film se organiza como una actuación de jazz en la que cada músico encuentra su momento para el lucimiento.
