Crítica: Mentiras y gordas

Título: Mentiras y gordas
Dirección: Alfonso Albacete y David Menkes
Duración: 107 minutos
Género: drama
Intérpretes: Mario Casas, Ana de Armas, Yon González, Ana Polvorosa, Hugo Silva, Alejo Sauras, Marieta Orozco, Asier Etxeandía, Miriam Giovanelli, Maxi Iglesias.
Trailer: Mentiras y gordas
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¿Debo ir a verla? 



Aún siendo mala con solemnidad, tiene algunos puntos de interés casi sociológico.
Mentiras y Gordas es una película tan deficiente como en el fondo interesante. Me explico. La exitosa propuesta de Albacete y Menkes podría sentar las bases de una nueva manera de hacer cine comercial en España, y además puede servir para definir los límites del interés en el cine de los adolescentes del país, que acudieron en masa a ver el film (al menos durante unos días).
Choni cinema es el término con el que algunos han bautizado la propuesta, que tomaría por tanto un cariz de iniciadora de un movimiento cinematográfico que seguramente tendrá continuidad (si es que los productores españoles están un poco avispados). Las características de esta nueva forma de cine están heredadas de la televisión, medio del que la película sufre una total dependencia. Y no solo en la cacareada presencia de los actores jóvenes más populares de la pequeña pantalla, sino en la forma en que se comportan los personajes, en las situaciones tan caricaturescas que viven, hasta en una puesta en escena tan simplona como a la postre correcta. El cine español lleva varios años alimentándose de los éxitos televisivos, y con esta película y la todavía peor Fuga de cerebros, parece que se ha dado un paso definitivo en este sentido.

