Festival de Sevilla 2009. Día 1: un gran profeta y cine comercial belga

Un festival de cine te da la oportunidad de ver muchas (y ocasionalmente buenas) películas con facilidad. Lo que no te permite es paladearlas como se merecen, porque al poco rato tienes que ver otra. Llego a esta conclusión después de pasar el primer día de mi vida en un certamen medianamente importante, como es el Festival de Sevilla 2009 (no quiero ni imaginarme el agobio que debe ser Cannes). En cualquier caso, estamos aquí para ver cine, y eso haremos. En pocos minutos conoceremos las nominaciones a los Premios del Cine Europeo (nuestro compañero Julio Vallejo estará en el acto), y supongo que las encabezará El lazo blanco, a cuya proyección asistiré en un rato. Mañana os cuento.
Antes, toca hablar de Un profeta, una película francesa que ya pasó con éxito por el Festival de Cannes. Dirigida por Jacques Audiard, la cinta cuenta la historia de un joven musulmán, que es internado en una cárcel en la que tiene que pasar seis años. Con forma de thriller carcelario y de mafiosos, la película nos muestra la evolución del joven, que entra siendo nadie y poco a poco va relacionándose con los que en realidad mandan en la prisión.
