CrÃtica: Still Walking

Título: Still Walking (Caminando)
Título original: Aruitemo, Aruitemo
Director: Hirokazu Kore-eda
Duración: 108 minutos
Género: drama
Intérpretes: Abe Hiroshi, Natsukawa Yui, You, Takahashi Kazuya, Kiki Kirin
Trailer: Still Walking (Caminando)
¿Debo ir a verla? 



Un exquisito derroche de sensibilidad. Este sutil retrato de una familia es heredero del mejor cine japonés.
Las relaciones familiares son todo un filón para los cineastas en general, y para los que proceden de Japón en particular. La obra de Ozu suele ser la referencia principal para dicha temática, y precisamente esta Still Walking (Caminando) tiene no pocos puntos en común con Cuentos de Tokio, el film más conocido del inmortal director. La familia, la vejez, los reproches ocultos y la pérdida son temas a los que se acerca con una mirada más moderna Hirokazu Kore-eda, pero sin perder de vista a su principal predecesor.
Los personajes de Still Walking están vivos, y esto se agradece en estos tiempos en los que el cine parece contagiado de una cierta deshumanización. Cada miembro de la familia tiene su propia personalidad, sus miedos y sus dolores. La abuela trata de ser tan atenta como siempre, pero sufre por el hijo fallecido y por lo poco reconocido de las labores que ha realizado durante toda su vida. Su hijo vivo no puede combatir con el recuerdo de su hermano, y trata de no mostrar sus debilidades a sus progenitores. Y hay más personajes, siempre bien trazados por el guión y magníficamente construidos por los actores. Sin embargo, el anciano cascarrabias es la presencia más significativa en la película. Perdido y melancólico, se une a la lista de grandes personajes de este tipo que nos está deparando este año el buen cine (y que incluye al Walt Kowalski de Gran Torino y muy posiblemente al protagonista de Up).
