Crítica: La chispa de la vida
Título: La chispa de la vida
Director: Álex de la Iglesia
Fecha de estreno: 13 de enero de 2011.
Género: drama, comedia negra
Intérpretes: José Mota, Salma Hayek, Santiago Segura, Carolina Bang, Blanca Portillo, Juanjo Puigcorbé, Nerea Camacho, Joaquín Climent.
La chispa de la vida, tráiler de la nueva película de Álex de la Iglesia
¿Debo ir a verla? 



Correcta película que acierta más en el terreno de la comedia negra que en el drama.
Después de abordar la dictadura de Franco y la Transición en Balada triste de trompeta, Álex de la Iglesia vuelve al presente para contarnos una tragicomedia sobre los peculiares tiempos que nos ha tocado vivir en España.
Con un guion del norteamericano Randy Feldman (Tango y Cash, El negociador) al que el realizador vasco ha metido bastante mano, La chispa de la vida sigue los pasos de un publicista en paro, creador del famoso eslogan de una conocida marca de bebidas de cola, al que no le sonríe la suerte. Después de una decepcionante entrevista de trabajo, el pobre hombre decide ir hasta Cartagena para hacer una reserva en el hotel donde él y su esposa pasaron su luna de miel. No obstante, al llegar a la población murciana, se dará cuenta que el local ha desaparecido y en su lugar se ha construido un museo que alberga un antiguo teatro romano. Sin quererlo, el hombre sufre un accidente que le deja con un gran hierro clavado en su cabeza. Será entonces cuando comience un particular circo donde se verán envueltos su familia, las autoridades locales, la responsable del museo y los medios de comunicación. Contra todo pronóstico, la propia víctima intentará rentabilizar económicamente su situación para asegurar el porvenir de sus seres queridos.


