Estrenos sin resolver

Las distribuidoras de este país (casi todas controladas, directa o indirectamente, por las majors estadounidenses) practican unas políticas comerciales que tan sólo benefician a sí mismas, y que juegan a la contra de los intereses del público y de los pequeños exhibidores. Esa raza en extinción que apuesta por un cine alternativo, alejado de los circuitos más comerciales y que encuentra todo tipo de trabas para llevar adelante su proyecto. Oro tema peliagudo y digno de un post aparte, son los famosos packs de películas con los que las distribuidoras negocian con los exhibidores. Así pues si un cine quiere exhibir la nueva de Woody Allen (pongamos por caso), tendrá que comerse todo el pack (que incluirá filmes mediocres o malos que no le interesan) para pactar la venta con la distribuidora.
Pero lo que hoy me trae a escribir este escrito, es la falta de tacto de algunas distribuidoras (recalco lo de algunas, porque como en casi todo, no hay que generalizar) en no cumplir con las fechas anunciadas. Todos sabemos que es complicado llegar a tiempo al plazo fijado, ya nos pasaba en la universidad cuándo hacíamos los trabajos a última hora, y luego hemos ido repitiendo esta práctica en la vida laboral. Una cosa son pequeños retrasos comprensibles; si se ve que un estreno esperado choca con un blockbuster o con un filme de características similares, momento en que un estreno se decide adelantarlo o aplazarlo. Éstos son vaivenes que todo aficionado acepta con mayor o menos resignación, pero que al fin y al cabo entran en los parámetros de lo previsible. Lo que no deberíamos de considerar como algo aceptable, son películas importantes (no es que hable de películas de serie z o de filmes undergrounds húngaros) que han sufrido retrasos de años, o algunas incluso, que ven como la bobina se pudre en algún almacén sin saber aún cuándo van a ver la luz del proyector. A continuación podréis ver cuáles son estos filmes a los que me refiero (muchos de ellos de gran calibre).
