Crítica: Dewey Cox, una vida larga y dura

Como ficticio biopic que se chotea no ya del propio género en su totalidad (con sus variantes musicales En la cuerda floja o Ray en particular) sino de la toda la épica sentimental norteamericana de las grandes vidas, el film de Jake Kasdan, hijo de Lawrence, viene bajo el amparo de Judd Apatow. Ambos escriben el guión, a modo de prolongación de su colaboración mutua en la serie efímera y excelente Freeks and Geeks, y triunfan al servirse de un voluntarioso John C. Reilly, que pone tantos recursos retratando papeles dramáticos como el de Las Horas como apuntándose al carro de la comedia burra (la reivindicable Pasado de vueltas). Su labor resulta, simplemente, admirable.
Es Reilly precisamente el que eleva el nivel general de Dewey Cox, de otra manera una pasable comedia acerca de una fictica estrella del country y del rock, a niveles de calidad realmente aceptables. Estrenada en España directamente en DVD, el film se hubiera, sin duda, merecido una suerte similiar a Supersalidos y Lío embarazoso, los tres films que en 2007 definieron el triunfal podio del tan industrioso como fresco -hasta ahora- Judd Apatow (pinchad en el apellido). Su limitado alcance en las salas de todo el mundo le garantizan una trayectoria de lo más fructífera como título de culto. El parecido del poster de arriba con el de The Doors ya nos marca el camino de Dewey…
