CrÃtica: Gigante

Título: Gigante
Director y guionista: Adrián Biniez
Duración: 90 minutos
Fecha de estreno: 2 de octubre
Intérpretes: Horacio Camandulle, Leonor Svarcas
Trailer: Gigante
¿Debo ir a verla? 



Aparenta sencillez desde una profunda elaboración. Apreciable y encantadora sorpresa procedente de una cinematografía pequeña como es la uruguaya.
Pesadez, indiferencia, rutina. Son sensaciones que el cine a veces refleja, convirtiéndose en lo que trata de mostrar, como si fuera un espejo. Gigante, una película pequeña, procedente de un cine tan poco extendido como el uruguayo (ni quince películas de ese país se habrán estrenado en España), y de un director debutante en el largometraje como Adrián Biniez, pertenece al grupo de películas que hablan de aburrimiento sin aburrir.
Aparentemente sencilla, Gigante esconde en realidad un gran trabajo de planificación y encuadre. Biniez deja respirar los planos, haciendo que acompañemos con tranquilidad la vida de su protagonista. Jara, el vigilante de monitores de un centro comercial que comienza a obsesionarse con una de las limpiadoras, es sin duda el gran hallazgo de la película. Su afición al rock duro, sus sencillas costumbres y su relación con su sobrino dotan al personaje de un encanto que impide al público dudar de él. Y de esta manera, cuando el sentimentalismo estalla en el último plano, lo hace con total naturalidad.

