Cine de culto

Queríamos hacer un artículo sobre películas de culto a raíz de numerosas desavenencias y desacuerdos sobre su naturaleza y definición. Cuando se habla de cine de culto muchos introducen en esta clasificación películas de tremendo éxito, sus favoritas o, en el mejor de los casos, películas “raras” o de serie Z. Huelga decir que no es raro que una película de serie B o Z traspase el obligado velo que separa las producciones más modestas del cine de taquilla. Queremos meter en esta clasificación a David Lynch o Larry Clark, pero esto es cine de autor, no cine de culto. Por mucho que nos guste Mulholland Drive.
En ese caso, ¿qué es exactamente el cine de culto?
Bueno, habría que decir que el cine de culto no nace sino que se hace. Y esto es así debido a que una película alcanza este rango gracias al público. Un director no se levanta una mañana en un día ácido y dice: “Voy a hacer una película de culto, si, creo que lo voy a hacer”. Si atendemos a su definición más genérica, es una cinta de bajo presupuesto con escasas expectativas comerciales que por misterios de la vida repercuten en amplios sectores de la cinefilia; y gracias al correveidile alcanzan un éxito y una importancia que se prolonga en ocasiones incluso durante décadas.
