Happiness, la viga en ojo ajeno

Happiness, la segunda obra de Todd Solondz, sacudió el mundo cinematográfico allá por 1998. Hasta entonces, pocas veces se había dirigido una mirada tan sórdida y despiadada hacia las miserias cotidianas de las sociedades urbanas modernas. En especial, el modelo de familia y conducta típicamente americanos eran reducidos, por obra y arte de Solondz, a una repulsiva mascarada que oculta el terrible vacío y la insatisfacción en que vive el hombre moderno, a pesar de todas las comodidades que las sociedades desarrolladas le brindan. ‘Happiness’, además, quizá fue una de las primera películas en presentar a un personaje pederasta con una dimensión totalmente humana y trágica, algo que incomodó a muchos en el momento de su estreno.
