CrÃtica: El último gran mago

Título: ‘El último gran mago’
Título original: ‘Death Defying Acts’
Dirección: Gillian Armstrog.
Interpretación: Guy Pearce (Harry Houdini), Catherine Zeta-Jones (Mary), Saoirse Ronan (Benji), Timothy Spall (Sr. Sugarman).
Guión: Tony Grisoni y Brian Ward.
Producción: Marian Macgowan y Chris Curling.
Música: Cezary Skubiszewski.
Fotografía: Haris Zambarloukos.
Países: Reino Unido y Australia.
Año: 2007.
Duración: 97 min.
Género: Drama, thriller, romance.
Estreno en España: 4 Abril 2008.
‘El último gran mago’, cuya crítica os traemos hoy, debería haberse llamado ‘El último gran bodrio’. Madre mía, qué carencia de todo: de guión, de emoción, de desarrollo de los personajes. Sólo el bello rostro de Catherine Zeta-Jones nos hace olvidar, aunque sólo sea por segundos, el pestiño que nos estamos tragando. Eso sí, mejor se hubiera quedado quietecita, sin hacer ningún papel, porque su interpretación es de lo peor de la cinta.
Por poneros en antecedentes, la película se centra en la historia de Harry Houdini, el famoso mago escapista del primer cuarto del siglo XX, el cual se obsesiona con la idea de poder contactar con el “más allá” y poder hablar con su difunta madre, a la que estaba muy unido, llegando a ofrecer 10.000 dólares a quien consiga establecer contacto mediante una prueba.
A su llegada a Edimburgo, donde vive Mary, una buscavidas farsante que, acompañada de su hija, se gana el sustento haciendo creer a los espectadores de su función que es capaz de contactar con el más allá. Mary no dejará escapar la oportunidad de ganar la recompensa ofrecida por Harry, a la vez que éste sentirá una repentina atracción por esta misteriosa mujer…
Frank Cordell, un asesino a sueldo, se deja llevar por la corriente río abajo esposado a un jefe de policía moribundo, cuando unos excursionistas los sacan del agua. A punto de morir, el policía informa a los excursionistas que deben entregar a Cordell a las autoridades, aunque éste no está dispuesto a dejar un trabajo a medias así por así.
Jennifer Marsh, una agente del FBI que junto a su compañero se adentra en la búsqueda contrarreloj de un criminal que, para hacer públicas su asesinatos, cuelga vídeos de las víctimas en una página web, amordazados e indefensos. En virtud del número de gente que visite los vídeos, hará una cosa u otra con ellos.
Harry Houdini, en medio de su gira mundial de 1929, y al pasar por Edimburgo, ofrece una generosa recompensa a quien consiga contactar con su madre, recientemente fallecida. Mary, una más que atractiva médium, acepta el desafío atraída por el dinero, mientras Houdini hará todo lo posible por desenmascarar a la misteriosa mujer, por la que acabará sintiendo mucha atracción.
