Crítica: La conjura de El Escorial
El andaluz Antonio del Real ha conseguido con La conjura de El Escorial embarcarse de lleno en su proyecto más ambicioso dentro de una filmografía marcada por la comedia. Tal y cómo el propio director declaró en la rueda de prensa posterior al pase (que tuvo lugar ayer en Barcelona): “detrás de la película hay mucho dolor, mucho esfuerzo, mucho entusiasmo, la soledad y amor por el cine”. Este drama de corte histórico ha sido una apuesta personal de Antonio Del Real, ejerciendo el doble papel de director y productor, con los que se enfrentó a un rodaje marcado por un gran presupuesto.
La conjura de El Escorial es un drama de época donde el poder y la muerte se dan de la mano en la Corte de Felipe II. Ahí se cuecen intrigas políticas y policiales, y una fuerte disputa por el poder entre, la casa de Alba y sus fieles, por un lado, y la Casa de los Mendoza, con Antonio Perez y la Princesa de Éboli, por otro. El filme es una especie de thriller histórico y político en el contexto de las cortes del rey Felipe II.

