Crítica: El curioso caso de Benjamin Button

Título original: The Curious Case of Benjamin Button
Director: David Fincher
Género: Drama
Guión: Eric Roth (basado en el relato homónimo de F. Scott Fitzgerald)
Reparto: Brad Pitt, Cate Blanchett, Julia Ormond, Tilda Swinton, Elle Fanning y Elias Koteas.
Duración: 166 min.
Estreno en España: 06/02/2009
Trailer
¿Debo ir a verla? 



Porque en todo momento uno tiene la sensación de estar contemplando una bella historia de amor que se convertirá en clásica.
El curioso caso de Benjamín Button es la última película de David Fincher, uno de los directores más interesantes del panorama contemporáneo, y que parte, por primera vez, con opciones para alzarse con la dorada estatuilla. Sin embargo, a uno le invade la sensación de que el filme podría haberlo rodado otro director talentoso. Con esto no quiero desmerecer su trabajo, sino constatar que no se percibe la imprenta de Fincher a lo largo de ella, más allá de las cualidades técnicas ya demostradas en toda su anterior filmografía. No cabe duda, que la película navega por los parámetros convencionales del Hollywood más clásico, y ahí hay que buscar la causa de que Fincher no despliegue su potente estilo, exceptuando un par de ocasiones (el atropello y la historia del hombre que construye un reloj que gira hacía el revés), que coinciden por ser dos de las secuencias más memorables.
El filme parte de un relato homónimo de F. Scott Fitzgerald escrito durante los años veinte. Fincher y el guionista Eric Roth (Forrest Gump) han adaptado la historia para que abarcara los sucesos más relevantes del siglo XX, y con secuencias que transcurren en una Nueva Orleáns en estado de alerta por el Katrina. Un recurso que Roth se saca para utilizar este episodio reciente como un puente narrativo con el pasado y toda la fabulosa historia de Benjamín Button. Todo empieza con una premisa inmejorable de un niño que nace el mismo día que concluye la primera guerra mundial. Este niño nace con la extraña particularidad de ser un anciano. Tras su delicado y extraño aspecto su padre lo abandona en una residencia de ancianos, dónde es acogido por una sirvienta de color y bautizado con el nombre de Benjamín. Tras darle pocas semanas de vida, Benjamín sorprende a todos al ir rejuveneciéndose con el paso del tiempo. Con esta genial idea la película establece una reflexión sobre el tiempo y la incapacidad de rebelarse ante él. Son acertadas las miradas de Fincher en las que se compara los estados de la vejez con la niñez, y en donde las similitudes se imponen a las diferencias. En definitiva una reflexión de que ningún ser humano puede escapar del tiempo, por mucho que quisiésemos, y sobre la necesidad de construir un camino sobre el papel que se nos da al nacer.
