CrÃtica: El gato desaparece

Titulo: El gato desaparece
Director: Carlos Sorín
Género: thriller psicológico
Duración: 89 minutos
Fecha de estreno:Â 25 de noviembre
Intérpretes: Luis Luque, Beatriz Spelzini.
¿Debo ir a verla? 



 Sorín se pasa al cine de suspense, y no comete casi ningún error.
Puede sonar un poco presuntuoso, pero hay películas a las que les sobran uno o dos planos. Sin ellos, ganarían varios puntos. En este sentido, sobre algunos casos concretos (me viene a la cabeza uno reciente, el plano del feto en la rumana 4 meses, 3 semanas y 2 días) han corrido caudalosos ríos de tinta. Pienso que esto depende del tipo de cine ante el que nos encontremos. A Michael Bay le pueden sobrar centenares de planos en cada film y su público no se quejará, pero en círculos más cinéfilos una sola decisión de montaje puede costarle a un autor todo su prestigio.
En fin, que todo esto viene a cuento de la inclusión de un plano hacia el final de El gato desaparece, sobre el que únicamente diré que aparecen unas gafas, y que supone una inexplicable sobreexplicación al desenlace del film. Hasta entonces, el trabajo de contención informativa de Carlos Sorín resulta admirable. De hecho, el cineasta argentino, en un giro estilístico respecto a sus films más conocidos (Historias mínimas, Bombón el perro), se decanta por el suspense y es capaz de mantenerlo vivo durante todo el metraje sin que haya en casi ningún momento una verdadera realidad criminal que lo sostenga.
