“No es país para viejos” de los hermanos Coen y nuestro actor de moda en Hollywood por trabajar en ella, Javier Bardem, arrasaron hace unos días en los Critics’ Choice Awards en su décimo tercera edición.
“Soy un afortunado. Creo que hoy me ha tocado la lotería, sobre todo considerando que tenía a tantos rivales de calidad”, declaró Bardem tras recibir el premio . Añadió que el hecho de que haya ganado el premio, no significa que su trabajo haya sido el mejor y en perfecto inglés, agradeció a los actores Tom Holbrook, Tom Wilkinson y Casey Affleck, los otros nominados, diciendo que “fueron un ejemplo a seguir en su trabajo”.
Como ya os hemos contado, Bardem interpreta a un asesino maníaco en la película de los Coen, y durante la gala, el presentador se acercó hasta su sitio para preguntarle en quién se había basado para interpretar con tanta fidelidad a ese personaje. Bardem, tras unos segundos de vacilación, dijo: “George Bush”.
Pozos de ambición, el último film escrito y dirigido por Paul Thomas Anderson, inaugurará la Berlinale el próximo mes de febrero, coronando así una trayectoria de premios (las asociaciones de críticos de Nueva York y Los Angeles la otorgaron casi todos, estando profusamente nominada en gran categoría de certámenes) que sólo puede verse ya superada con otros tantos Globos de Oro -dos nominaciones-, y quien sabe, unos cuantos Oscar.
El título español -traducción mucho menos estimulante que el original There will be blood- está basada en la novela de Upton Sinclair Oil!, y cuenta la historia de Daniel Plainview (Day-Lewis), un prospector petrolífero que en la Texas de principios del siglo pasado ve como su cuenta corriente va aumentando a medida que lo hacen sus problemas y su avaricia: su hijo, de fuertes convicciones socialistas y un nuevo predicador en el pueblo que se opondrán a su actividad e ideología.