Batman de Tim Burton, la tenebrosidad amable

Batman fue el primer film de gran presupuesto en el que trabajó Tim Burton, y podemos decir que con él prácticamente se aseguró el futuro de su carrera en el cine. El clamoroso éxito obtenido por el film en todo el mundo durante aquel verano de 1989 (aunque en España no llegó hasta octubre), permitió al cineasta ‘freak’ por excelencia asentarse en la industria, y activar a pleno rendimiento su fábrica de personajes entrañables y/o trágicos marginados por su aspecto u origen.
Por supuesto, ni Batman ni su inmediata secuela escaparon a dicho enfoque sobre los personajes. Aunque todo hay que decirlo, los personajes creados por Bob Kane y sucesores se prestaban bastante a ser adaptados por el antiguo dibujante y diseñador. Sin embargo, esta primera entrega del hombre-murciélago aún era inequívocamente un producto de estudio de finales de los 80, de manera que la acción y la trama primaban por encima de los personajes, los cuales tenían sus personalidades trazadas de manera bastante sencilla (que no simple), algo por otro lado primordial para el correcto fluir de la historia.

