Crítica: Max Payne

Título original: Max Payne
Director: John Moore
Género: acción
Duración: 100 minutos
Intérpretes: Mark Wahlberg, Mila Kunis, Beau Bridges, Chris “Ludacris” Bridges, Olga Kurylenko
Nuevo trailer: Max Payne
¿Debo ir a verla? 



Deslabazado cine de acción neo-noir de atractivo ambiente comiquero, pero que no cuaja.
Max Payne es otro convencional policiaco que tan sólo destaca por su estilización a la moda de 300 o Sin City y la utilización de recursos procedentes de los videojuegos (su material de base) que, afortunadamente y gracias a las escasas pretensiones de su director John Moore, no acaban saturando pese a su escasa utilidad. El problema es que, pese a ello, el film no deja de ser del montón. Si es del montón regular o del malo, eso ya lo decidirá cada uno… Lo que ocurre es que material de base había, y pese a lo manido de la propuesta, se le podría haber sacada más jugo al siniestro y afectado mundo en el que vive el protagonista.
Tras un primer acto errático, en el que el guión no deja de acumular presentaciónes de personajes probablemente venidos del videojuego originario (y muchos de ellos innecesarios para lo que sucederá), el film sólo consigue arrancar después de esta primera media hora. Es a partir de entonces, cuando nos encontramos inmersos en la trama de investigación y venganza del detective, cuando recorremos sin cortapisas el ambiente oscuro, lluvioso y nevado de los bajos fondos, cuando Max Payne entretiene sin mayores problemas. Y en este sentido, uno personalmente agradece que John Moore no abuse de recursos como la voz en off o la propia acción espectacular, bastante graduada. No obstante, la desventaja de esto es que el film nunca acaba de decidirse entre ser una versión más clásica (tiene gracia este adjetivo aplicado a un film como Max Payne) de entretenimientos más anabolizados y a la moda, como las mencionadas adaptaciones de cómic de Frank Miller, o una convencional revisión de Arma Letal y Seven.
