Películas Malditas: La Semilla del Diablo

Sobre Rosemary’s Baby (1968) alegremente titulada en nuestro país La Semilla del Diablo e importándole tres pimientos destripar la historia con su título, se han escrito artículos y artículos… así que uno más, no creo que vaya a matar a nadie.
Remontémonos al año 1968. Hay veces que me veo a mí mismo como Sophia Petrillo, la de Las Chicas de Oro, con su célebre frase: “Sicilia,1936…”
En este año varios fueron los acontecimientos a destacar: La Guerra del Vietnam, el Flower Power, el LSD, Joan Báez y sus canciones protesta, Christian Barnard realiza su segundo y tercer transplante cardíaco, en Televisión Española comenzaba a emitirse “Un Millón para el Mejor”, Gabino Moral acierta los 14 de la quiniela y gana 30.207.744 pesetas, se encuentra en la Biblioteca Nacional de España un volumen de casi 700 páginas manuscritas por el mismísimo Leonardo Da Vinci, en Francia comienza a calentarse la cosa para lo que más tarde se conocería como el Mayo Francés, muere Martin Luther King, Massiel gana Eurovisión con una letra que se saben hasta los beodos de cualquier fiesta del pueblo, muere Kennedy, Peter D. Hkabushi descubre la vacuna contra la poliomelitis…
Fue un año de luces y sombras, aunque la juventud iba a su rollo… unos decantándose más por la política y los ideales, y otros sentándose en corro a cantar y a fumarse unos buenos porros de maría, en busca del yo cósmico, la conciencia universal y todo ese rollo. Se creía en la parapsicología muchísimo, en los extraterrestres y en todo lo que sonara “guay” para conseguir ligar con la nena o nene de turno y hacer el amor (y no la guerra) sobre las margaritas del campo.
En medio de esa sociedad tan ecléctica, aparece en Hollywood un director de cine judío polaco pero nacido en Francia llamado Rajmund Roman Liebling, que hacía unas películas muy raras, como por ejemplo El Baile de los Vampiros, amante de las fiestas y de pasarlo bien como todo buen europeo. Pensad que para los americanos Europa… es Francia y viceversa.
