Las colinas tienen ojos, de Alexandre Aja

Al leer el título de la cinta de Alexandre Aja, Las colinas tienen ojos (2006), otro nombre nos viene a la cabeza, Wes Craven, el gran director de terror de los 70 y 80. El filme, protagonizado por Aaron Stanford, Ted Levine, Kathleen Quinlan, Vinessa Shaw, Emilie de Ravin, Dan Byrd y Robert Joy consiste en un remake de una cinta que Craven estrenó en 1977 y que tiempo después Aja ha querido recordar. Se trata de un filme bien hecho que ha sido tan alabado como criticado, sin embargo es una de esas películas que saben transmitir un mensaje. En esta ocasión, el vehículo utilizado para hacérnoslo llegar es una cinta de terror, de tono gore en demasiados momentos y donde la sangre, las deformaciones y las vísceras se convierten en los verdaderos protagonistas.
Más allá de si da asco o miedo, de si asusta o revuelve el estómago, Las colinas tienen ojos lanza un duro mensaje crítico dirigido a la clase política estadounidense, así como a la sociedad americana en general. Durante un tiempo, EEUU realizó pruebas atómicas en el desierto de Nuevo México. Las autoridades avisaron a los habitantes de la zona, mineros en su mayoría, pero éstos rehusaron marcharse ya que eran sus tierras y puestos de trabajo. Las pruebas atómicas se realizaron igualmente y el resultado fueron familias enteras víctimas de la radiación provocada por aquellos misiles, familias que juraron vengarse de cualquier ‘americanito’ que osara cruzar las colinas porque, como dice el título, las colinas tienen ojos (¡que bien me ha quedado!).
