Jueves, 4 de septiembre de 2008
Crítica: Hellboy II: El Ejército Dorado (II)

Título original: Hellboy II: The Golden Army
Director y guionista: Guillermo del Toro
País: EEUU
Duración: 110 minutos
Intérpretes: Ron Perlman, Selma Blair, Doug Jones, Jeffey Tambor, Luke Goss
Estreno en España: 29 de agosto de 2008
Trailer: Hellboy II: El ejército dorado
Crítica: Hellboy 2. El ejército dorado
Digna continuación de su brillante predecesora, Hellboy II: El Ejército Dorado no obstante pierde la garra de aquella precisamente por la aparición de la sombra de cierta saturación y un asomo de inesperada autocomplacencia. Pese a contener todo lo que se podía esperar de un film de del Toro (ver crítica: El laberinto del Fauno), y también de un espectáculo veraniego, la película finalmente acusa la necesidad de una reescritura del guión destinada a pulir sus diálogos y afinar algunas de sus situaciones.
Y es que todo lo que esperábamos de la secuela del que para mí, modestamente, es el mejor film de su director, está en realidad ahí, pero sin el ajuste y la cohesión de la que hasta ahora han gozado todas sus obras. Por eso, el film parece a veces una prolongación del concepto de Men in Black (de la segunda, que es la mala), como si el director mexicano hubiera tenido que aceptar alguna hipoteca del gran estudio que le ampara para contentar a un público que todavía le es, en cierto modo, extraño: el americano. El sentido del humor, de la tragedia y de la fantasía siguen presentes, pero bien es cierto que desvirtuados.
Pero que no cunda el pánico. El imaginativo mundo fantástico y el estilo de su director desbordan una vez más las imágenes. El film empieza extraordinariamente, con un prólogo en el que se agradece de nuevo la presencia de John Hurt. Del Toro nos sumerge de nuevo en un mundo fantástico de tonos ámbar aprisionado por la realidad, en una dicotomía constante que recorre toda su obra. Pero a partir de ese momento, el relato está adornado de escenas de acción brillantes que a veces saturan, (por que este año ya las hemos visto en mil películas), y que no dejan respirar a los magníficos personajes que pueblan el mundo creado por Mike Mignola, autor del comic original, y sobre todo por su director.
Además, el conjunto se resiente de unos diálogos en ocasiones monosilábicos que se pretenden irónicos y se quedan en infantiloides, y que desmerecen la indiscutible poética subyacente de un relato que nunca debería quedarse en una mera sucesión de peleas y enfrentamientos: Hellboy y Guillermo del Toro iban a ser los responsables de aportar eso, pero además realizar un espectáculo que apostase decididamente por la fantasía, y sobre todo nos trajera de vuelta a sus maravillosos personajes, con ese bellísimo, entrañable y cachondo Ron Perlman como el héroe más imposible del cine reciente. Todo eso llega, pero a medias.
No obstante, Hellboy II no es en absoluto, para nada, una mala película, y está llena de momentos que embriagan los sentidos. Ahí está el divertidísimo y finalmente emotivo enfrentamiento con la planta gigantesca bajo el puente de Nueva Jersey, donde el sentido del humor sí que funciona (a diferencia de en otros episodios) y en cuya cautivadora conclusión se halla todo el germen de la propuesta de su director. Del Toro deja volar la imaginación con un despliegue impresionante de criaturas en la visita del equipo al mercado de los monstruos (con la chistosa intervención de un tumor…), entre otros muchos, que nos recuerda su cariño hacia los monstruos. Y qué decir de ese Johan Krauss, un hombre mecánico de humo al que finalmente uno, personalmente, le coge cariño (y que provoca el momento más hilarante de la película, en los vestuarios).
El villano del film, el príncipe Nuada, expresa muy bien la idea de que Hellboy II no versa acerca del enfrentamiento de buenos contra malos, sino de la fantasía en su última cruzada contra la realidad, que la ahoga. Hellboy, obligado moralmente a luchar en el bando que no le pertenece, nunca logrará que la humanidad le agradezca su labor y reconozca su necesidad de integrarse. Pero a veces Del Toro no acierta a expresarlo adecuadamente y todo se queda en momentos espolvoreados, con mayor o menor fortuna, a lo largo de la historia, sometidos a un humor que en ocasiones es demasiado burdo. Tampoco el componente romántico halla su lugar adecuadamente, y el entrañable romance de Hellboy con Liz Sherman no goza de la entidad de la anterior.
Del Toro lo tenía todo a mano para continuar de forma brillante el primer film, con su historia de amor trágica pero finalmente esperanzada –aquí resulta prometedor ese apunte para una tercera parte-, su apuesta por lo diferente y el gusto por la aventura siniestra, irónica y preñada de guiños culturales. Hellboy II es tan trepidante como cabía esperar. No obstante, ha perdido de vista lo importante, lo que de verdad queríamos ver, y que no es otra cosa que la historia personal de su equipo de monstruos de descomunal humanidad, para ofrecer más peleas y acción de las que necesitábamos.

Comentarios
5 de septiembre de 2008 - 1:32 pm
[...] Hellboy II: El ejército dorado Al romperse la vieja tregua existente entre los seres humanos y el reino de lo fantástico, el infierno está a punto de estallar en la tierra. Un cruel líder que ocupa el mundo de arriba y de abajo, desafía a los de su propia sangre y despierta a un imparable ejército de criaturas infernales. Sólo el superhéroe más duro y más bruto del planeta puede enfrentarse al despiadado dictador y a sus mercenarios. Aunque sea rojo, aunque tenga cuernos, aunque sea un incomprendido, cuando llega el momento, no queda más remedio que recurrir a Hellboy. Director: Guillermo Del Toro Reparto: Ron Perlman, Selma Blair, Doug Jones, Luke Goss, Seth MacFarlane, Anna Walton, Brian Steele, Roy Dotrice, John Hurt Trailer: Hellboy II El ejército dorado Crítica: Hellboy 2 El ejército dorado Crítica: Hellboy 2: El Ejército Dorado (II) [...]
27 de noviembre de 2008 - 11:22 am
[...] y protagonizada por Jim Caviezel, John Hurt y Ron Perlman, esta vez sin el maquillaje rojo de Hellboy II. El film recuerda a El guía del desfiladero, tanto por temática (pese a estar aún más [...]