Crítica: ‘El Capital’ de Costa-Gavras

Un retrato despiadado y sin contemplaciones de los tiburones de las altas esferas, aquellos que mueven impasibles los hilos del capital y, por tanto, las vidas de miles de personas.

El Capital

En 2004 se publicó en Francia la novela de Stephane Osmont ‘El Capital’. Tras leerla, el director francés de origen griego Costa-Gavras, autor de magníficas películas como ‘Amén’, ‘Z’, o ‘Desaparecido’ quedó maravillado por la historia y decidió inmediatamente llevarla a la pantalla. Y por fin en 2012, tras varios años de preparación, ha llegado a los cines. Y hay que darle las gracias por ello.

‘El Capital’ resulta una película muy actual. Cuenta cómo Marc Tourneuil llega a presidir el banco más importante de Francia y Europa y cómo se mantiene en esa posición a pesar de todas las personas que quieren que ruede su cabeza. Costa-Gavras presenta a un personaje con una ambición desmedida. Tourneuil es un hombre que nunca tiene suficiente, que siempre quiere acaparar más poder y sobre todo más dinero. Todo es accesorio en su vida excepto el dinero. Su esposa, su hijo, su familia, todo es secundario, un complemento del dinero que es lo que realmente mueve a este personaje. Él mismo llega a reflexionar sobre el dinero “¿es que hay algo más?“. Al igual que quien daría su propia vida por algo está dispuesto, con más motivo, a dar la vida de los demás para conseguirlo. El personaje de Tourneuil, interpretado por Gad Elmaleh, es un claro ejemplo de esto. Está dispuesto a cualquier cosa para conseguir más y más dinero. Da igual que lo que haya que hacer sea despedir en masa o romper vínculos afectivos, nada detiene a Tourneuil en su frenética carrera para conseguir mantenerse al frente del banco.

‘El Capital’ resulta tremendamente descorazonadora si pensamos en la época actual, ya que muestra cómo la situación que vivimos no tiene solución puesto que la gran mayoría de la población mundial se encuentra desprotegida ante las decisiones absolutamente arbitrarias y ventajistas que toman quienes se encuentran en las posiciones dominantes dentro de las entidades públicas y privadas. Las decisiones no se toman pensando en el bien común, en el beneficio de la mayoría de la población, si no todo lo contrario: se toman para beneficiar aun más a quienes ya tienen la vida resuelta pero quieren más. Esto es algo que ya intuíamos/sabíamos desde hace bastante tiempo, pero verlo reflejado en la pantalla resulta especialmente doloroso a la vez que es una especie de catarsis sádica, un lamerse las heridas ante una situación en la que pensamos que poco o nada podemos hacer.

Costa-Gavras presenta unos personajes que te hacen pensar que el ser humano es una mierda, que el mundo está lleno de cabrones sin corazón. Por supuesto que también muestra personajes con humanidad pero estos no tienen nada que hacer ante quienes deciden, que resultan ser esos cabrones a los que antes me refería. Espero que perdones mi lenguaje obsceno, pero créeme que estoy siendo bastante condescendiente con los tipos a los que retrata la película. Es gente que despierta el espíritu homicida de cada uno de los espectadores.

Allen Stanford, que no tiene nada que ver con la película, es un tiburón financiero que condujo a la ruina a miles de familias para aumentar el número de ceros de su cuenta bancaria. Hace poco vi un vídeo en el que personal sanitario le atiende después de haber sido brutalmente agredido en la cárcel en la que se encuentra interno. Después de ver ‘El Capital’ todo lo malo que le ocurra a gente como Allen Stanford te parece poco. Y eso no es sano. Eso no está bonito. No por la película, ni mucho menos, que pone al espectador frente a frente con la realidad, sino porque te hace desear cosas que una persona cuerda no debería desear. Es desolador pensar que existe gente para la que el resto de los mortales vale muy poco o nada. Porque nos ven como simples obstáculos que se interponen en su camino a amasar la mayor cantidad posible de dinero. Dinero que es utilizado en consumir yates, coches de gama alta, alcohol, drogas, mujeres y lujo mientras un gran porcentaje de la población mundial no llega a fin de mes y otro aun aún mayor se muere literalmente de hambre. Dinero al fin y al cabo. Y digo yo ¿de qué sirve todo el dinero del mundo cuando te encuentras ingresado con la cabeza pelada en la planta de oncología de un hospital cualquiera?

Podría hablarte de la correctísima dirección de la película, de su guión o de las interpretaciones de gente como Gad Elmaleh, Gabriel Byrne, Céline Sallette o Liya Kebede, pero todas estas cuestiones me parecen superficiales ente todo lo que ‘El Capital’ es capaz de moverte por dentro. Simplemente no te la pierdas. Ve a verla. Películas como esta merecen la pena, el esfuerzo y el dinero.

Título: El Capital (Le Capital)
Director: Costa-Gavras
Género: thriller
Fecha de estreno: 30 de noviembre de 2012.
Intérpretes: Gad Elmaleh, Gabriel Byrne, Liya Kebede, Jordana DePaula, Céline Sallette,Hippolyte Girardot, Natacha Régnier, Paul Barrett, Bernard Le Coq, Eric Naggar.
¿Debo ir a verla? ★★★★☆ Imperdible pieza sobre los estragos de las élites económicas que nos hará comprender la actualidad.