Lunes, 8 de junio de 2009
Crítica: 7 minutos

Título original: 7 minutos
Director: Daniela Féjerman
Guión: Daniela Féjerman y Ángeles González Sinde
Duración: 102 minutos
Género: comedia romántica
Intérpretes: Luis Callejo, Toni Acosta, Marta Etura, Antonio Garrido, Pilar Castro, Asier Etxeandía, Juanma Cifuentes, Cristina Alcázar, Jorge de Juan, Pedro Casablanc, Aitor Mazo.
Trailer: 7 minutos
¿Debo ir a verla? 



Comedia previsible y con bastante poca gracia, lo que la hace poco recomendable.
Los personajes de 7 minutos son adultos de los que se ha apoderado la inseguridad. Han llegado a una cierta edad, en la que deberían tener respuestas para todo y las ideas claras. Sin embargo, se encuentran perdidos y solos, incapaces de afrontar ni sus problemas amorosos ni sus evidentes temores. Con la excusa de las citas rápidas que le dan título, la película plantea este drama de inicio, y el recorrido hacia el desenlace está claro desde ese momento.
Parece que esa inseguridad que afecta a los personajes se hubiera incrustado en la propia escritura de la película. Féjerman y González Sinde (actual Ministra de Cultura) no saben llevar el guión hacia el terreno de la comedia pura, donde seguramente habría sido más brillante y gracioso. Por el contrario, el resultado carece de tono, los chistes buenos se pueden contar con una mano, y casi todo es previsble e indiferente, por no hablar de escenas innecesarias y de ese molesto tono televisivo que últimamente hay que asociar de forma casi obligatoria a la producción nacional.
El único momento en que el film se relaciona con un cine de más altura, como es el del maestro sueco Ingmar Bergman, es para mofarse de él. La susodicha escena la protagoniza, por cierto, la propia directora Daniela Fejerman, cuyas colaboraciones con Inés París (Semen y A mi madre le gustan las mjujeres) tenían bastante más chispa que este su debut en solitario.
En una película pretendidamente coral y de personajes como esta, la importancia de los intérpretes es fundamental. La elección y dirección del reparto oscila entre lo meramente correcto (cumplir, que se dice) a lo manifiestamente mejorable, pasando por alguna presencia más acertada. De todas formas, tampoco habrá sido para ninguno de ellos el proyecto de su vida, y en todo caso tienen el rigor que se le exige a un profesional en su trabajo. Pero no todo es gris ni está falto de talento esta nueva muestra de mediocridad del cine nacional. Sirva de ejemplo la deliciosa partitura de jazz que ha compuesto Roque Baños para la ocasión.

Comentarios
14 de junio de 2009 - 10:35 am
Es aburridísima. Se aprovecha mejor el dinero (7,40€, eso no es cultura, es negocio) en ver cómo se tira por la alcantarilla.