Domingo, 7 de junio de 2009
Pedro Almodóvar, un doctor sin Academia

Pedro Almovódar es muy suyo. Lo es para todo, para el cine y en su vida, quizás sea esto segundo lo que le obliga a dar ese toque tan diferente a sus películas. Ha pasado de ser repudiado por la Academia de cine española a ser investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Harvard (ahí, es nada). Entre una cosa y otra, el crítico de cine del diario El País, Carlos Boyero, lanzaba sus puyitas contra él con motivo del último Festival de Cannes, hecho que llevó al director manchego a devolverle las perlitas en forma de balas envenedadas. Mientras tanto, no olvidemos lo más importante, este tío con parecido a Pedro Picapiedra es un gran director de cine. Rebusquemos en su baúl a ver que encontramos…
Lo último, Los abrazos rotos, fue un melodrama romántico que trajo las mejores críticas del gremio, algo a lo que este hombre no está muy acostumbrado por su, como decía, peculiar estilo a la hora de fabricar cine. Antes de ésta vinieron Volver, La mala educación y Hable con ella, cerrando así el ciclo de películas del actual siglo.
Y es que alrededor de la figura de Pedro Almodóvar se ha creado ese aura denominado “las chicas Almodóvar”, mujeres, actrices, buenas y no tan buenas que, rendidas a los pies del director, suelen acompañarle en muchos de sus rodajes. Es el caso de Penélope Cruz, Carmen Maura, Victoria Abril, Bibi Andersen, María Barranco, Rossy de Palma, Chus Lampreave, Loles León, Marisa Paredes y Cecilia Roth.
Si nos vamos a la década de los 90 nos topamos con Todo sobre mi madre, Carne trémula, La flor de mi secreto, Kika y Tacones lejanos. Todas ellas cintas muy conocidas en el panorama cinematográfico nacional. Pero, sin lugar a duda, sería en los 80 (plena movida madrileña) cuando Almodóvar forjaría su cine, este que tanto se critica y ese que tanto ama. Prueba de ello es Mujeres al borde de un ataque de nervios, La ley del deseo, Matador o Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Y no hay que olvidar la que fue la primera cinta del manchego, Folle… folle… fólleme Tim!, con Carmen Maura como protagonista estrella, como no.
Termino. Te puede gustar o no, odiarle o amarle, criticar su cine y cuestionarlo o alabarlo, pero lo que es innegable es que este tipo de Ciudad Real tiene un talento asombroso. Sí, muy suyo, pero un talento asombroso.

Comentarios
23 de febrero de 2010 - 4:48 pm
Es una verguenza que toda una academia este pendiente de este individuo, representante de la peor zafiedad con su cine burdo, vulgar y previsible. Dado los tiempos que corren eso vende porque el personal no da para más. No se puede esperar otra cosa de un colectivo subvencionado que a golpes de glamur (belleza ficticia, brillo falso y engañoso)pretenden hacernos olvidar que no son más que peones de repetición.