Adiós a Las Vegas

Adiós a Las Vegas es una película que se estrenó en 1995 con la dirección de Mike Figgis y con la actuación de Nicholas Cage y Elizabeth Shue en los roles protagónicos.

Adiós a Las Vegas es una película fuerte. Adiós a Las Vegas es la película por la que va a ser recordado Nicholas Cage. Es una mirada lúcida al mundo del alcoholismo. La película muestra uno de los estadios más bajos a los que llega un hombre por el tobogán del alcohol.

En Adiós a Las Vegas vemos algunos días que comparten un alcohólico que ha perdido su trabajo y se va a Las Vegas a morir gastándose lo último que le queda en alcohol, y una prostituta que está huyendo de su hombre.
Estamos acostumbrados a ver en las películas las escenas en que el protagonista se toma un trago con gesto mundano y luego varonilmente prende un cigarro. También solemos ver las publicidades donde gente joven y alegre nos muestra (nos da el ejemplo, la mejor forma de convencer) cómo con el alcohol estaremos rodeados de amigos, juventud y belleza. También estamos acostumbrados a las campañas que advierten sobre los peligros de conducir en estado de ebriedad (recuerdo una que decía SI TOMA NO MANEJE, que si se piensa un poco, es tan absurdo como decir SI SE DROGA NO MANIPULE ARMAS NUCLEARES). Pero hay pocas o ninguna campaña de publicidad o película que hablen en contra del uso del alcohol (ni siquiera sé si sería legal hacer una campaña contra el uso de una producto absolutamente permitido). A lo sumo hay campañas donde se estimula el consumo de responsable del alcohol (Cómo puede ser responsable el consumo de una sustancia perjudicial y adictiva?(no hay forma de involucrarse con una droga y salir ileso, quizá la única manera sea no darse cuenta del daño que causa o morirse antes)).
Adiós a Las Vegas no es una película en contra del consumo del alcohol, es un testimonio desgarrador y dolorosos.



Adiós a Las Vegas mezcla escenas donde Nicholas Cage bebe y conduce y burla al tonto policía, donde Nicholas Cage bebe y aborda chicas en un bar, bebe y parece el hombre más simpático del mundo, bebe y es el centro de atención. Con escenas en donde el protagonista se despierta en medio de la madrugada bañado en sudor, a mitad de un síndrome de abstinencia, y corre desesperado a beberse, directo de la botella, con las manos temblorosas, todo el vodka que puede. Y esto se repite cada noche ya que en las horas de sueño su cuerpo pasa demasiado tiempo sin alcohol lo que dispara en su organismo la necesidad de consumir la sustancia desesperadamente. En Adiós a Las Vegas son retratados magníficamente los cambios de humor de las personas alcohólicas, cambios en los que pasan de ser los seres más encantadores, a proferir los insultos más crueles con la sola diferencia de unos cuantos tragos de más o de menos.

En Adiós a Las Vegas la exquisita música del film contrasta con la sucio mundo de los personajes. (Especialmente la interpretación del tema central con la elegancia y clase a las que nos tiene acostumbrados el señor Sting).

En Adiós a Las Vegas nos encontramos con un film de bajo presupuesto pero que ha cosechado numerosos premios en los festivales de cine, así como los elogios de la crítica y una calurosa acogida por el publico que ya la ha transformado en una película de culto. El éxito se debe sin a duda al guión. La película está basada en la novela semi autobiográfica de John O Brien. Según he podido saber, la vida del novelista fue incluso peor que la del personaje de la película. Quienes conocieron a John O Brien decían que tenía muchas coincidencias con el personaje de Nicholas Cage (más que compartir la adicción compartían una colosal tendencia autodestructiva), pero puestos a comparar éste proyectaba una mejor imagen que el escritor. John O Brien se suicidó poco tiempo antes del estreno de la película.

En Adiós a Las Vegas también la historia del personaje interpretado por Elizabeth Shue nos muestra el mundo no menos oscuro, sucio y duro de la prostitución.
En Adiós a Las Vegas los personajes de Nicholas Cage y Elizabeth Shue entablan una relación porque se necesitan, aunque ambos son conscientes de quiénes son: un borracho y una puta; y están sumidos en lo que son, y saben que no les es posible escapar. Aceptan sus vidas, su destino, no se rebelan, no les queda fuerzas, cada uno carga con su cruz.
En Adiós a Las Vegas nunca se cae en el tono moralizante, simplemente se muestra una realidad tal como es, o tan espantosa como puede llegar a ser.

En Adiós a Las Vegas la dignidad es una de los temas de la película. Ambos personajes han perdido el orgullo, pero su dignidad… hay algo que los mantiene como seres dignos, quizá sea su bondad, el hecho de no dañar a otras personas, su capacidad para no arrastra a nadie en su caída al abismo.

Poco sabemos de la historia de cada personaje, de sus vidas. En una escena Nicholas Cage dice que no sabe si su esposa lo abandonó por el alcoholismo o si comenzó a beber porque su mujer lo abandonó. Y poco importa el resto de sus vidas, porque son como las de todos nosotros, esos personajes: el borracho y la puta, están en nuestras vidas, en nuestras casas, en nuestros amores, en nosotros mismos, y si no es así es porque les tenemos tanto miedo que toda nuestra vida no ha sido más que intentar escapar de ellos.
Terminadas estas líneas que me han salido tremendamente puritanas y moralistas haré lo mismo que Kevin Costner cuando interpretaba a Eliot Ness y el periodista le pregunta qué va a hacer ahora que se rumorea que se van abolir la ley seca? ME VOY A TOMAR UN TRAGO