Martes, 2 de junio de 2009
Millennium I, de la novela de Stieg Larsson a la cinta de Niels Arden Oplev

“Noticia de última hora: Los hombres que no amaban a las mujeres no es tan buena como parece”, gritaría un joven repartidor de prensa en plena Fifth Avenue en Nueva York. Y es que así se las gastan al otro lado del charco. Desde aquí, sólo puedo decir que las adaptaciones de novelas al cine me parecen una buena idea, aunque nunca (perdóname Coppola) cumplan las expectativas en toda su plenitud. En este caso la novela la ponía Stieg Larsson (fallecido) y la película Niels Arden Oplev, protagonizada por Michael Nyqvist, Noomi Rapace, Sven-Bertil Taube y Peter Andersson.
Larsson nunca vió editadas ninguna de sus novelas Millenium. Al parecer, antes de morir dejó escritas tres (Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, y La reina en el palacio de las corrientes de aire), pero ninguna vió la luz hasta que, una vez muerto, la primera, bajo el título de Millennium I: Los hombres que no amaban a las mujeres, y de manos de Niels Arden Oplev, se ha llevado al cine. Según se cuenta en la web del novelista, dejó inacabada una cuarta novela, aunque tenía en mente escribir muchas más.
La cinta de Oplev no es mala, ya lo digo de antemano, pero no sigue, ni mucho menos, la estela de aquellas cintas como Seven o El silencio de los corderos, más que nada porque estas dos últimas no necesitaban un tijeretazo en el metraje y la primera si, y varios. Tras una hora de desconcierto (se tratan temas que apenas de desarrollarán en el grueso de la película), comienza la acción, es entonces cuando si consigue que nos centremos en la adaptación de Larsson. Así hasta que alcanzas las dos horas de filme. En ese momento, la butaca te escuece, el pantalón te pica y estas deseando que los créditos te echen de la sala e irte a casa con la mirada satisfecha y la mente contenta por no haber desperdiciado 145 minutos de tu vida. Sin embargo, ésta se alarga como una media hora por una sóla razón, intentar cerrarlo todo, todos los cabos sueltos. ¡Vaya por dios! En serio, que no hace falta, dejemos alguno abierto, quizás tengas tiempo en la Millennium II de cerrar alguno en las más de dos horas que, seguro, volverá a durar la cinta.
Por lo demás, el grueso de Millenium I se desarrolla más o menos acorde a como lo haría una investigación criminal (quitando un par de piradas de olla más típicas de superhéroes que de un periodista y una yonki, perdón, una mujer con un pasado dificil). Un familia sospechosa del asesinato de una joven, un hombre que recibe flores del asesino todos los años, un periodista enfurruñado consigue-lo-todo, una siniestra hacker investigadora apodada “avispa”…en fin, hay de todo y, por que no decirlo, Oplev lo une de maravilla elaborando una cinta que, incluso, entretiene y te mantiene, en algunos momentos, muy dentro de la película. Eso sí, después te suelta para que te las apañes solo, es entonces cuando te caes al vacío y ahí, ni Oplev ni Larsson pueden ayudarte. Te vas del cine diciendo: “Puf, pues bueno”. La ostia es monumental.

Comentarios
En estos momentos no hay comentarios.
Si quieres puedes ser el primero en comentar