Sábado, 5 de julio de 2008
Crítica: INLAND EMPIRE
Título original: INLAND EMPIRE
Dirección y guión: David Lynch.
País: USA, Polonia y Francia.
Año: 2006.
Duración: 178 min.
Género: Drama, suspense.
Interpretación: Laura Dern (Nikki Grace/Susan Blue), Jeremy Irons (Kingsley Stewart), Justin Theroux (Devon Berk/Billy Side), Harry Dean Stanton (Freddie Howard), William H. Macy (anunciador), Jan Hench (Janek), Bellina Logan (Linda), Amanda Foreman (Tracy), Diane Ladd (Marilyn Levens), Kristen Kerr (Lori), Julia Ormond (Doris Side).
Producción: David Lynch y Mary Sweeney.
Fotografía: Odd-Geir Saether.
Montaje: David Lynch.
Atendiendo a lo poco de inteligible que se escapa del argumento de INLAND EMPIRE, una actriz que acepta protagonizar la versión americana de un largometraje polaco acusado de malditismo, ya se puede intuir, pese a todo, una premisa de una radicalidad asombrosa. Lynch sugiere la posibilidad de que el cine de terror –el mal, en suma- haya sido desplazado del centro neurálgico de la producción, Estados Unidos, a su periferia, en este caso Polonia, mediante la estrategia siempre sibilina del remake. Hollywood equiparado a una fotocopiadora, que elimina el negativo –lo terrorífico – de todo original.
Ya en Mulholland Drive, cinta pareja sin la que sería imposible adentrarse en la profundidad abisal de INLAND EMPIRE, David Lynch escenificó un horror de dimensiones similares. Aquel relato imposible, siempre mentiroso, tenía como referente único de lo fantasmagórico a la carretera que daba título a la cinta. Mulholland Drive, la autopista que separa a Los Ángeles del resto del mundo, era con ello también la marca limítrofe encargada de contener la pesadilla que amenazaba con inundar Hollywood. Una pesadilla que llegaba a su máximo extremo al comprobar lo que había en el centro de todo esto…. el Silencio, lo único que nos sobrevive cuando cerramos los ojos.
Así los fantasmas que alcanzaban a Naomi Watts, en su fracasado intento por cruzarse con el amor en Sunset Boulevard, atrapan ahora a Laura Dern, desangrada actriz –en una imagen de un potencial absoluto- sobre las estrellas de un paso de la fama, que por supuesto está rodado en estudio. INLAND EMPIRE, una película si cabe más extrema que su anterior obra, al menos en forma, constituye una suerte de relato circular, endemoniado, obsesivo y sobre todo de no retorno. Lynch coloca su largometraje a una altura desde la que el cine convencional no puede ni mirarse. Su película, en el fondo, es en realidad aquella cinta polaca, a la que Hollywood ha intentado practicar una lobotomía, devuelta (con distorsión) desde nuestro lado del espejo.
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Comentarios
17 de diciembre de 2008 - 6:03 pm
[...] Crítica: INLAND EMPIRE Tags: david-lynch, my son my son what have you done, werner herzog Otras entradas que te pueden [...]
5 de junio de 2009 - 2:54 pm
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MI
ME
MOLA
MOGOLLÓN!