Título: La maldición de Rookford (aka El despertar)
Título original: The awakening
Director: Nick Murphy
Duración: 107 minutos
Fecha de estreno: 27 de abril de 2012
Intérpretes: Rebecca Hall, Dominic West, Imelda Staunton.
¿Debo ir a verla? 



Tópico relato gótico con una estupenda Rebecca Hall.
El primer largometraje para la gran pantalla del realizador de televisión Nick Murphy tiene dos grandes defectos: su trama está repleta de tópicos y el desenlace, algo efectista y precipitado, malogra gran parte del resto de la película.
La maldición de Rookford sigue los pasos de Florence, una mujer decidida y culta que se ha especializado en desvelar fraudes paranormales en la Inglaterra posterior a la I Guerra Mundial. Robert Mallory, un profesor de un internado, decide contratar sus servicios para que desvele las misteriosos sucesos ocurridos en el colegio de Rookford. Será entonces cuando la investigadora de lo oculto se enfrentará a sus propios fantasmas.
Murphy, director formado en la pequeña pantalla, consigue crear un clima malsano y extraño dentro de una institución educativa . Acierta cuando se acerca al melodrama y nos presenta a unos personajes atormentados por las secuelas de un terrible pasado. Una magnífica Imelda Staunton, un sólido Dominic West, como el profesor torturado por sus experiencias en el frente de guerra, y, especialmente, la maravillosa Rebecca Hall, en el papel de la investigadora de lo paranormal, le ayudan a crear ese clima sombrío y triste que parece reinar en el internado de Rookford.
Sin embargo, ciertos giros bruscos en la trama y la acumulación de elementos presentes en cintas tan conocidas como ¡Suspense!, Los otros, El espinazo del diablo o El orfanato acaban malogrando una película que da menos de lo que promete en un principio.
No obstante, La maldición de Rookford entretiene y resulta lo suficientemente sugerente como para interesar a los fans del terror. Si te gustó La mujer de negro y Luces rojas, esta cinta británica seguro que también te hará pasar un buen rato, aunque no te sorprenda lo más mínimo.
