Miércoles, 13 de mayo de 2009
Mi personal Documenta Madrid 2009

No, ésta no es una reseña habitual de un certamen cinematográfico. Ésta es una simple valoración de algunos títulos que, por una vez en mi carrera como crítico, no tienen que estar necesariamente incluidos en las secciones oficiales de un festival, aunque muchos aparezcan dentro de ellas. De esta manera, esta nota se convierte en una visión muy, muy personal de Documenta Madrid 2009.
El primer título que destacaría de esta edición es Los que se quedan, justo ganador del Primer Premio del Jurado de Largometraje de Creación. Dirigida por Carlos Hagerman y Juan Carlos Rulfo, el filme se acerca a las familias mexicanas de aquellos que se han ido a Estados Unidos en busca de un mejor futuro. Centrando su atención en varios casos diseminados a lo largo del país, la pareja de realizadores nos muestra la terrible experiencia de aquellos que nunca terminan de acostumbrarse a la falta de unos seres queridos que tuvieron que dejar su hogar para mejorar su situación económica. Un hombre que estuvo en Estados Unidos y volvió para quedarse en México; un esposo que piensa emigrar para poder sostener a sus hijos y a su mujer; una madre y sus hijos que piensan reunirse con un marido que se encuentra viviendo en el poderoso vecino del norte, o la tragedia de una viuda que se recupera poco a poco del asesinato de su marido en suelo estadounidense son las historias que la pareja de cineastas entreteje con mimo, emoción y ritmo.

La emigración a Estados Unidos es también el tema principal de Coyote, el largometraje del español Chema Rodríguez. La cinta, que se alzó con el Segundo Premio en la Sección a Concurso de Reportajes, sigue los pasos de un coyote, un hombre que se encarga de pasar a los emigrantes ilegales a Estados Unidos, y de tres de sus clientes: una mujer maltratada, un joven todavía menor de edad y una madre de dos hijos. Los cuatro se sumergen en una odisea que les lleva desde Guatemala a la frontera del país de las barras y estrellas. La película nos hace participes de los interminables viajes en autobús del cuarteto, los constantes controles que tienen que sortear y las conversaciones que cada uno de ellos mantiene con sus seres queridos. Rodríguez consigue en todo momento mostrar el drama de los protagonistas con un estilo ágil, donde los aspectos más trágicos y emotivos conviven con algunos pasajes de humor. Todo ello mezclado con un inteligente uso de las canciones, que se convierten en muchas ocasiones en verdaderos narradores de este hermoso documental.
Chema Rodríguez nos dejó también otra perla: Triste borracha, el cortometraje que se hizo con el Primer Premio del Jurado del Certamen Nacional de Cortometrajes. La cinta toma como base la canción “Triste borracha” para contarnos la peculiar jornada de una vieja prostituta sudamericana a la que se da la oportunidad de cantar el tema musical en un gran teatro. Rodríguez sigue los preparativos de una actuación que supone quizá el punto álgido en la vida de esta pobre mujer. El cortometraje nos muestra los problemas de la anciana con su hija, su alcoholismo y la terrible tristeza que siente la anciana al levantarse todos los días sin la compañía de su última pareja, fallecida hace unos años. El filme pone de manifiesto el gran ojo del cineasta para elegir unas historias que van directas al corazón de cualquier espectador medianamente sensible.

Dejando a un lado el tema de los marginados, Fixer: The Taking of Ajmal Naqshbandi de Ian Olds nos mostró el terrible drama de muchos de aquellos que hacen posible que estemos al día de los conflictos bélicos que asolan el mundo. El largometraje es un sentido homenaje a Ajmal Naqshbandi, un periodista afgano que murió a manos de los talibanes mientras trabajaba como fixer (algo así como un intermediario entre los reporteros extranjeros y los lugareños) para un periodista italiano. Christian Perenti, corresponsal de guerra norteamericano y una de las personas que trabajó con el informador pocos meses antes de su muerte, trata de indagar las razones por las que Ajmal fue asesinado. Mezclando vídeos de las experiencias conjunta del estadounidense y el afgano con la investigación sobre los hechos que terminaron con la muerte del fixer, este documental denuncia la impasibilidad del gobierno afgano, la crueldad talibán y la extrema corrupción que existe en el país asiático. Todo ello con la agilidad habitual que los anglosajones suelen imprimir a este tipo de producciones.
Precisamente la agilidad no es la principal virtud de L’Argent Du Charbon, una cinta que inexplicablemente se alzó con el Segundo Premio del Jurado en la sección Largometrajes de Creación. Dirigida por Wang Bing, este plomizo trabajo sigue las andanzas de un grupo de transportistas de carbón por los parajes del norte de China. La palabra aburrida sirve y basta para definir un documental realmente anodino.

Tampoco resultó precisamente apasionante En el espejo de Maya Deren, largometraje de Martina Kudlàcek presente en la sección Elegías íntimas. El filme resume la trayectoria de la directora vanguardista con un ritmo demasiado lento. La posibilidad de ver fragmentos inéditos de la obra deDeren junto a algunos testimonios interesantes, como el del director independiente Jonas Mekas, son los únicos alicientes de una producción demasiado tópica y aburrida.
Más divertidos fueron algunos documentales musicales. Historia de un grupo de rock, último trabajo de Juanma Bajo Ulloa, demuestra que el cineasta parece recuperado después del traspiés de Frágil. Con fuerza y garra, el cineasta vasco realiza un repaso de la carrera de Distrito 14, una banda zaragozana que, pese a intentarlo, nunca consiguió alcanzar su merecido éxito. El largometraje recoge declaraciones del grupo, sus familiares y de diversas figuras del panorama musical para mostrarnos que muchas veces no bastan las ganas y el esfuerzo para conseguir un objetivo.
Igualmente entretenida, aunque se haya quedado algo antigua, es 1991. The Year That Punk Broke, una película dirigida por David Markey a principios de los noventa. El documental recoge las actuaciones de grupos como Sonic Youth, Nirvana, Dinosaur Jr. o Babes in Toyland durante una serie de conciertos que estos grupos realizaron en Europa a principios de aquella década. La cinta combina fragmentos de los shows en vivo con algunas divertidas imágenes de las bandas en el backstage y los muy indies comentarios de Thurston Moore, miembro de los grandísimos Sonic Youth. Rodado con un cierto aire amateur, la cinta resulta un documento imprescindible para hacerse una idea de lo que fue el resurgir del rock de hace casi dos décadas.

Como guinda de este pequeño paseo por el Documenta Madrid 09, destacaré High School, un espléndido filme que el mítico documentalista Frederick Wiseman rodó en 1969. La cinta intenta captar el ambiente de un instituto de la época a través de unas imágenes que nos permiten formarnos nuestra propia opinión sobre aquello que estamos viendo. Wiseman se muestra cómo un observador que en ningún caso opina acerca de los que nos muestra . A diferencia de lo que hacen directores como Michael Moore, el cineasta norteamericano cree que el espectador no necesita doctrinas para formarse una opinión sobre lo que ocurre en pantalla.

Comentarios
En estos momentos no hay comentarios.
Si quieres puedes ser el primero en comentar