Viernes, 3 de febrero de 2012
CrÃtica: Los Muppets
Título: Los Muppets
Título original: The Muppets
Director: James Bobin
Género: infantil
Duración: 110 minutos
Fecha de estreno: 3 de febrero
Intérpretes: Jason Segel, Amy Adams, Chris Cooper
Los Muppets, trailer de la nueva película de los teleñecos
¿Debo ir a verla? 




Los Muppets supone el regreso al cine, después de doce años, de los personajes creados por Jim Henson para la pequeña pantalla. Y lo cierto es que se trata de un regreso bastante brillante. En manos del dúo formado por el guionista, director y productor Nicholas Stoller, y el actor Jason Segel, también corresponsable del guión, la vuelta de los teleñecos deriva en un cuento infantil que, gracias a la visión nostálgica de los días de gloria de los famosos títeres, y un sentido del humor tan paródico como por momentos chocante, agradará tanto al espectador adulto como al más joven.
Hagamos memoria: una de las buenas películas de la reciente comedia Apatow, ‘Paso de ti’, venía dirigida por Stoller y escrita por Jason Segel. En el desenlace de aquella particular odisea (anti) romántica, su protagonista, interpretado por el propio Segel, alcanzaba su particular catarsis final estrenando… ¡un musical teatral de Drácula con marionetas!. Cosa del destino o de los negocios, tanto da, ahora tanto Stoller como Segel se encuentran pilotando la nueva adaptación de los personajes una vez sus derechos han recaído en la todopoderosa casa del ratón. Y el resultado es una película en la que han aplicado un humor calculadamente naïf pero, a la vez, tremendamente sincero en sus intenciones, y efectivo en sus resultados.
El cuento familiar y nostálgico con el que montan la nueva aventura de los teleñecos está repleto de ironía y guiños al espectador adulto, asumiendo de frente la naturaleza de revival del filme, y a la vez aportando una nueva mirada (tremendamente reivindicativa, pero también irónica) a las criaturas de Henson. El filme de James Bobin asume desde el principio la paradoja de que ahora es el espectador adulto el que conoce a los legendarios personajes, y no el infantil al que presumiblemente va dirigida la película, y lo hace a través de la recreación de un mundo tan pretérito y ñoño como actual y factible, y ese bellísimo disparate de convertir un teleñeco… en hermano de un humano. La película de Bobin coge el toro por los cuernos y se revela como una coda necesaria para los personajes. La historia del regreso de unas criaturas a las que el mundo parece haber dejado atrás apela tanto al niño interior del espectador adulto como a la del espectador más inocente que descubre a los personajes por casi primera vez.
Pese a algún que otro desajuste en el ritmo, el sentido del humor y la entrañable presencia de Segel y Adams captan la atención de todos aquellos que no estén interesados en la ingenuidad metalingüística. Los números musicales sorprenden en su simplicidad, y los cameos de ciertas estrellas televisivas conmueven y divierten, como aquel que se produce durante el tema ‘Man or Muppet’, nominado al Oscar, y del que no comentaremos más. Los Muppets (o Teleñecos, qué diablos) han triunfado indiscutiblemente en su regreso al largometraje.


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