Martes, 29 de abril de 2008
Crítica: Dueños de la calle

Título original: Street Kings
Director: David Ayer
Guión: Elmore Leonard, Kurt Wimmer, David Ayer
Duración: 110 min
Género: Thriller
Intérpretes: Keanu Reeves, Forest Withaker, Hugh Laurie, Chris Evans, Naomie Harris, Martha Higareda
Estreno en España: 25 de abril.
Escrita por el reconocido autor de serie negra James Ellroy (repasado convenientemente por otras plumas, como la del propio director David Ayer), ‘Dueños de la calle‘, como vimos en su trailer, no debería alejarse mucho de los resultados de algún otro thriller oscarizado en tiempos recientes. Y es que, en efecto, es una suma de las mitologías de sus personalidades: ‘L.A. Confidencial’, del primero y ‘Training Day’, del segundo, convenientemente mezcladas para la ocasión -con un poco de ‘El último Boy Scout’, si se me permite-.
Su excelente ritmo, sus ajustadas interpretaciones (pese a la planicie de sus personajes), su violenta visión del mundo y descarnada moral, configuran un film tan excesivo y rutinario en el fondo como emocionante, y es que ambos adjetivos son perfectamente compatibles. No esperen algo exactamente realista en el retrato de los bajos fondos de Los Ángeles, por que la película no se lo dará. A los que busquen entretenimiento, creo que éste está garantizado.
Tom Ludlow es un amargado poli de LA que vomita nada más levantarse. Auténtica mula de carga de su departamento, Ludlow no se anda con chiquitas y, bajo el amparo de su protector Jack Wander (histriónico Withaker), dispara primero (mucho) y pregunta después (nada). El problema grave comienza cuando Jack presencia el asesinato de un ex compañero con el que tenía no pocas rencillas, y modifica la escena del crimen para no ser acusado. Este hecho destapará una serie de asuntos turbios que afectan a toda su comisaría, y de paso a la mitad de los bajos fondos de la ciudad.
Al comenzar el film, Ludlow está en realidad a muy poca distancia del detective Alonzo de ‘Training Day’ (no en vano, escrita por Ayer), y a lo largo del metraje sus responsables hacen muy poco por disculpar al que en realidad va a ser el héroe de la función. Para Ellroy y Ayer no hay blanco o negro, sino negro, sólo que algunos son males más pequeños que otros, o quizá vivamos en un mundo en el que, de todas formas, se necesiten elementos como Ludlow en las calles. Lejos del panfleto fascitoide y vengativo, ‘Dueños de la calle’ trasciende absolutamente este subgénero para mostrar una visión del mundo bastante desesperanzada.
Los diálogos afilados, sentenciosos, campan a sus anchas por el metraje (acerca de moralidad y lealtad, sobre todo). Las situaciones tópicas del género también, pero todo es lo suficientemente poderoso como para atrapar. Extrañamente colaboran unos con otros para rematar un film denso, de ritmo ajustado, entretenido hasta la médula, e interpretado con gracia. Reeves, en su habitual hieratismo, compensa muy bien los excesos de Withaker y Laurie (impagable su regreso a la gran pantalla), y toda la corte de secundarios cumple dando ese barniz de policiaco hosco, aunque en ocasiones todo se revele formula.
En ‘Dueños de la calle’ la línea tan cuidadosamente trazada por otros films entre el bien y el mal directamente no existe, y no está ahí desde su comienzo (el excelente tiroteo en casa de los orientales). Como se dice al final de su metraje, todo el mundo es malo, sólo que algunos están más contentos que otros de serlo. Y todas las escenas de acción planificadas por Ayer, plano en ocasiones, son verdaderamente duras: desde la persecución del sospechoso latino por el barrio (y su conclusión en las alambradas) hasta el ataque en el supermercado que inicia la trama (brutal), el film simplemente exuda entusiasmo por su género, por sus lugares comunes. El que al final los resultados estén más cerca de ‘Training Day’ que de ‘Infiltrados’ personalmente me da igual, me lo he pasado pipa.

Comentarios
24 de junio de 2008 - 8:39 pm
[...] espectáculo veraniego que esperamos ver. El guión, si es que tiene, es de David Ayer (director de ‘Dueños de la calle’ y que colaboró en el guión de la primera entrega) y Ernesto Foronda. Y sin más, ahí van todas [...]