Viernes, 17 de abril de 2009
Crítica: Sicko

Título original: Sicko
Director: Michael Moore
Género: documental
Duración: 123 minutos
Fecha de estreno en España: 30 de abril
Michael Moore estrena Sicko en España
¿Debo ir a verla? 



Aunque su reivindicación es justa, Moore se pasa de simple en su descripción y de ególatra en su actitud.
Reconozco que siento un gran aprecio por Bowling for Columbine. El documental contra las armas de Michael Moore puede ser tremendamente manipulador (e irrespetuoso hacia la persona de Charlton Heston, como repitieron hasta la saciedad los medios cuando falleció el famoso actor), pero también está repleto de lucidez y de una ironía que linda constantemente con la brillantez. Moore construyó un documental muy entretenido y con eso no solo no olvidó su causa sino que incluso la potenció. Más flojo resultó el exitoso Fahrenheit 9/11, que no deja de ser una caricatura algo tosca y con fecha de caducidad, y con la que no logró cambiar el rumbo de las elecciones presidenciales de 2004.
Moore rebaja un poco los ambiciosos planes de su anterior obra con esta Sicko, que nos llega demasiado tarde si tenemos en cuenta que es un filme pegado a la actualidad. La crítica al sistema sanitario norteamericano y el ensalzamiento de los foráneos parecen temas perfectos para que Moore retomara el sarcasmo crítico con el que en su momento brilló. Y eso hace durante la primera parte de la película, en la que se “limita” a narrar las malas experiencias de algunos de sus compatriotas con el sistema, sin tomar él mismo el papel protagónico. Reveladora y casi sin fisuras, la reivindicación se antoja inapelable, con una serie de testimonios de los que hacen aflorar la sensibilidad (como el del hombre de color de Kansas que necesitaba un transplante de riñón).
Los problemas de Sicko nacen cuando Moore desplaza la acción al extranjero, y empieza a involucrarse personalmente en ella. El retrato de ciertas realidades sociales en Inglaterra o Francia resulta claramente sesgado, de trazo grueso. La idealización es exagerada y la forma en que el documental la describe es poco menos que risible. Sin embargo, lo peor llega en los últimos minutos de película, en los que el director se erige en una especie de mesías gracias al cual los enfermos sanan, sin importar que uno de ellos sea la esposa de su más ferviente antagonista. El señor Moore peca de excesivo amor propio si pretende darnos lecciones morales, aunque en el fondo tenga toda la razón del mundo.

Comentarios
6 de enero de 2010 - 2:29 pm
[...] Notas de Cine | Crítica: Capitalismo: una historia de amor | Crítica: Sicko | Tags: Capitalism: a love story, Michael Moore, Sicko Otras entradas que te pueden [...]
7 de enero de 2010 - 8:01 pm
[...] de amor es un nuevo título en la filmografía de Michael Moore en la que el autor de Sicko o Fahrenheit 9/11 prosigue desmenuzando los males de la sociedad norteamericana, en algunas [...]