Sábado, 12 de abril de 2008
Crítica: El último gran mago

Título: ‘El último gran mago’
Título original: ‘Death Defying Acts’
Dirección: Gillian Armstrog.
Interpretación: Guy Pearce (Harry Houdini), Catherine Zeta-Jones (Mary), Saoirse Ronan (Benji), Timothy Spall (Sr. Sugarman).
Guión: Tony Grisoni y Brian Ward.
Producción: Marian Macgowan y Chris Curling.
Música: Cezary Skubiszewski.
Fotografía: Haris Zambarloukos.
Países: Reino Unido y Australia.
Año: 2007.
Duración: 97 min.
Género: Drama, thriller, romance.
Estreno en España: 4 Abril 2008.
‘El último gran mago’, cuya crítica os traemos hoy, debería haberse llamado ‘El último gran bodrio’. Madre mía, qué carencia de todo: de guión, de emoción, de desarrollo de los personajes. Sólo el bello rostro de Catherine Zeta-Jones nos hace olvidar, aunque sólo sea por segundos, el pestiño que nos estamos tragando. Eso sí, mejor se hubiera quedado quietecita, sin hacer ningún papel, porque su interpretación es de lo peor de la cinta.
Por poneros en antecedentes, la película se centra en la historia de Harry Houdini, el famoso mago escapista del primer cuarto del siglo XX, el cual se obsesiona con la idea de poder contactar con el “más allá” y poder hablar con su difunta madre, a la que estaba muy unido, llegando a ofrecer 10.000 dólares a quien consiga establecer contacto mediante una prueba.
A su llegada a Edimburgo, donde vive Mary, una buscavidas farsante que, acompañada de su hija, se gana el sustento haciendo creer a los espectadores de su función que es capaz de contactar con el más allá. Mary no dejará escapar la oportunidad de ganar la recompensa ofrecida por Harry, a la vez que éste sentirá una repentina atracción por esta misteriosa mujer…

Sonaba bien ¿verdad? yo también piqué y, tal y como os anticipé en el trailer de ‘El último gran mago’, me llamaba la atención la historia. Houdini me parece un personaje interesante, en general, todo aquel que ha pasado a la historia crea un halo de leyenda a su alrededor que fomenta mi curiosidad por conocer cómo fue realmente esa persona.
Pues, nada más empezar, ya tenemos la decepción estampada en la cara, como si de una bofetada se tratara. Amstrong retrata al mago como un tonto insulso, desequilibrado y carente de personalidad. Pierce hace lo que puede, que no es mucho, y no consigue levantar su personaje. Y qué decir de Zeta-Jones que no haya dicho en el primer párrafo… La pobre resulta ridícula al realizar una serie de bailes semieróticos tan absurdos como negativos para el papel de médium. Desde ‘Chicago’ no la he vuelto a ver nada decente.
Spall hace un secundario de lujo, siendo el único que resulta creíble en su papel. Porque la niña, ¡ay, dios, la niña!: cuando se supone que entra en trance, es una lección de sobreactuación y de falta de credibilidad en toda regla.
Señor Amstrong, ha caído usted en un pozo de mediocridad del que pocos pueden volver a salir. Y, a su vez, me ha empujado a mí al de la decepción: esas cosas no se hacen con un espectador pseudo ilusionado.
En conclusión: otra película que no pasará a la historia. Y ya llevamos unas cuantas este mes, como puedes comprobar en los artículos Crítica: The Contract, Crítica: Casi 300 y Crítica: Despierto. Espero que se acabe pronto esta racha y pueda ir al cine a ver algo que me emocione, por fin.


Comentarios
13 de abril de 2008 - 1:49 am
Esto parace una película de las que hecha Antena 3, a la cuatro de la tarde o de la mañana,mala,aburrida,una pérdida de tiempo y de dinero
13 de abril de 2008 - 10:02 am
Totalmente de acuerdo contigo, Orlando.
13 de abril de 2008 - 11:20 am
[...] que quién les escribe ha sufrido últimamente en la gran pantalla, tal y como podéis comprobar en Crítica: El último gran mago, Crítica: Casi 300 y Crítica: The Contract. Gracias Luketik por hacerme pasar un buen rato. [...]