Lunes, 11 de abril de 2011
Código fuente sorprende en la 32ª Mostra de Valencia

Sin duda, Código fuente, presentada fuera de la sección oficial de la 32ª Mostra de Valencia, ha sido uno de los mejores platos cinematográficos que hemos podido disfrutar en el certamen valenciano.
Del resto de las cintas exhibidas en la tercera jornada del festival, la irregular El amor de Tony, la película francesa que se exhibía en la sección Panorama Mediterráneo, gustó a parte de la prensa acreditada en el festival, mientras que Brighton Rock, adaptación de una novela de Graham Greene incluída en la sección Acción y Aventura, no despertó precisamente pasiones. La decepcionante Hanna, la nueva película de Joe Wright, y la divertida Sin identidad, un thriller un tanto tramposo, fueron los grandes atractivos comerciales de la jornada.
Código fuente
El director Duncan Jones ya dejó un buen sabor de boca con ‘Moon’. Ahora vuelve a repetir hazaña con Código fuente, una película más accesible para un público menos cinéfilo, aunque tenga la misma carga de profundidad que su debut. El hijo de David Bowie nos cuenta la historia de un antiguo militar en Afganistán que es obligado por las autoridades viajar en el tiempo para desentrañar el responsable de un atentado terrorista en un tren. Como canal usará los recuerdos de un maestro, muerto en el incidente. Sólo lo podrá hacer durante 8 minutos antes de la explosión que acabó con la vida de todos los pasajeros. El objetivo de este peculiar viaje es encontrar al criminal que puso la bomba en el tren para evitar que haya más atentados.  Una y otra vez, el protagonista, encarnado por un estupendo Jake Gyllenhaal, tendrá que viajar a ese particular momento para averiguar quién es el culpable de la explosión en el tren.
Con un envoltorio de thriller de ciencia-fición, Jones vuelve a sumergirnos en una película sobre la identidad y la indefensión del individuo frente a las instituciones, temas ya presentes en su debut, pero consiguiendo un largometraje más redondo que su primera experiencia en el largo.  Habrá tiempo para hablar de un filme sorprendente del que es mejor no desvelar mucho.
Sin identidad

Vista fuera de concurso, Sin identidad demuestra la habilidad de Jaume Collet-Serra para abordar el suspense. El catalán consigue crear desazón con la historia de Martin Harris, un científico que, poco después de sufrir un accidente durante su visita a Berlín, se da cuenta que su identidad ha sido suplantada por otra persona.
Quizá el gran problema de la película del filme sea un guión imposible, que intenta sorprender al espectador con unos giros imprevistos que acaban siendo excesivamente inverosímiles.
Hanna

La nueva película de Joe Wright fue una gran decepción. El que fuera director de las estimables ‘Orgullo y prejuicio’ y ‘Expiación’ se pierde en Hanna. El filme sigue los pasos de una joven que verá cómo una miembro de los servicios secretos estadounidenses le persigue para acabar con ella. La adolescente esconde un secreto: es la única superviviente de un experimento genético  que tenía como fin crear a hombres y mujeres que fueran supersoldados.
Cate Blanchett, como la espía que persigue a la protagonista, no puede estar peor. Sólo Saoirse Ronan, en la piel de la joven que descubre su peculiar pasado, consigue salir indemne de una cinta que quiere ser moderna, aunque sólo consiga ser un mero fiasco al ritmo del dúo Chemical Brothers, responsable de la banda sonora.
Brighton Rock

El guionista Rowan Joffé, hijo de Roland, debuta en la dirección de largometrajes con Brighton Rock, nueva adaptación de una novela de Graham Greene que ya conociera una versión en 1947. En esta ocasión, el cineasta británico ha decidido trasladar la acción a 1964, cuando las bandas de mods y rockers se enfrentaron en la popular ciudad costera. Aquel suceso, que era uno de los puntos álgidos de ‘Quadrophenia’, es aquí sólo forma parte del decorado de una historia de género negro. Joffé, que presentaba su película dentro de la sección Acción y Aventura,  sigue los pasos de un joven mafiosillo que mata al asesino del que fuera su mentor. Nadie sospecha de su culpabilidad, a excepción de una joven tímida que estuvo con la víctima pocos minutos antes de morir. Para acallarla,  el chico acabará seduciéndola.
Con este argumento, Joffé realiza una correcta película que mezcla el thriller con las inquietudes religiosas tan propias de Greene. La frialdad del conjunto, cierto preciosismo estéril y la patética interpretación de Andrea Riseborough, como la chica engañada por el hampón, restan interés a una película interesante, aunque no del todo conseguida. No obstante, la mera aparición de la gran Helen Mirren, en el papel de la jefa de la asustadiza joven, consigue que el filme parezca algo más que la aseada producción británica que es.
El amor de Tony

Presente en Panorama Mediterráneo, la francesa El amor de Tony es una sencilla historia de amor entre una joven que ha perdido el rumbo y un marinero que quiere cambiar su algo aburrida existencia. La ópera prima de la directora ALix Delaporte resulta agradable, pero se olvida pronto.  La película está dirigida con sensibilidad y las interpretaciones resultan mas que adecuadas, aunque la trama resulta un tanto repetitiva y alargada en exceso. Estaría bien para un corto o mediometraje, pero resulta insuficiente para un largo.

Comentarios
8 de julio de 2011 - 12:30 pm
[...] fue proyectada en la última Mostra de Valencia, donde la vio nuestro compañero Julio Vallejo, que afirmó que “es agradable, pero se olvida [...]