Sábado, 23 de febrero de 2008
Crítica: ¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre? (Avanti!)

Título original: Avanti!
Director: Billy Wilder
Año: 1972
Género: Comedia
Guión: I.A.L. Diamond, según la obra de Samuel Taylor.
Duración: 144 minutos
Intérpretes: Jack Lemmon, Juliet Mills, Clive Revill, Edward Andrews
Una de las obras tardías de Wilder, Avanti! es la adaptación de la obra teatral de Samuel Taylor, y pese a ser maltratada por la crítica de su momento, nos encontramos con una comedia dirigida, escrita y protagonizada con evidente entusiasmo. Divertida, encantadora, y eso sí, demasiado larga, el film no necesita ser encuadrado en disquisiciones sobre lo clásico y lo moderno, como probablemente ocurrió en su estreno. Se trata, simplemente, de una delicia.
Wendell Ambruster Jr. (Lemmon) es un agresivo ejecutivo norteamericano que viaja a una isla italiana para traer de vuelta el cadaver de su padre, Wendell Ambruster Sr., muerto en un accidente. Allí realiza varios descubrimientos: uno, que su padre no estaba allí solo, y dos: Pamela Piggot, la parlanchina hija de la amante de su padre, está en su mismo hotel, también para recuperar el cuerpo de su madre. Lo que ocurrirá a continuación entre ambos es cosa del destino, por mucho que le pese a Wendell.
Apoyándose en las interpretaciones de un muy gruñón Jack Lemmon, la dulce y sensacional Juliet Mills y un grupo de secundarios la mar de eficiente (que le saca punta e ironía a todos los tópicos sobre el mediterráneo habidos y por haber), Wilder construye una película que combina diálogos cínicos y afilados con romanticismo genuíno. La primera mitad, preñada de nostalgia y belleza, rica en referencias a la muerte en un contexto luminoso y alegre, da el tono para un desarrollo romántico que debiera haber estado más acentuado, pero que da las claves para una comedia que toca varios palos de una vez.
Los bellísimos parajes de la isla de Ischia, la belleza y espontaneidad de Juliet Mills, y el cascarrabias Lemmon -enseñando el trasero con toda comodidad en diversas escenas- completan un romance rematado por canciones clásicas como “Senza Fine”, generando escenas absolutamente hipnóticas: el reconocimiento de los cadáveres de sus padres en una Iglesia por parte de Ambruster y Miss Piggot -atención a la mezcla de humor y drama-, la maravillosa cena en el restaurante reviviendo los momentos que pasaron juntos sus padres, el baño desnudos en la playa -atención a Jack Lemmon y sus calzoncillos-, están siempre revestidos de un barniz melancólico y triste sobre al transitoriedad de la vida y el amor, junto a la pátina de incorrección que Wilder otorga al conjunto (de absoluta contemporaneidad).
El intenso sabor romántico y la generosa diversión que otorga hacen olvidar algún defecto evidente: nada menos que 140 minutos de película que se podían haber reducido facilmente para resaltar el progresivo enamoramiento de dos personas distintas, aún a riesgo de perder la evidente riqueza de secundarios del film. No obstante, hubiera mejorado el ritmo de tal forma que quizá nos encontrasemos con un film no sólo formidable, sino directamente una obra maestra.

Comentarios
24 de febrero de 2008 - 1:30 pm
Muy buena crítica Juanma, aunque ya sabes que para mí la película es perfecta de principio a fin, incluyendo el ritmo y la duración. Había escrito un comentario bastante más extenso, pero por una torpeza mía lo he perdido, y me ha dado pereza repetirlo.
Un saludete.
24 de febrero de 2008 - 8:54 pm
jeje…¿cómo se cargaba el de Seven al perezoso?. Un saludo y comenta cuando quieras.
2 de marzo de 2008 - 4:50 pm
Una película estupenda y una crítica muy lograda.
14 de octubre de 2008 - 1:40 am
ME DIVIERTE MUCHO LA TRAMA DE SITUACIONES DISPARATADAS Y EL ROMANCE SENCILLO EN UN AMBIENTE PARADISIACO