Lunes, 11 de febrero de 2008
San Valentín nos acecha

L’amour….oui!! En esta semana donde abundan los “diamantes para siempre”, las parejas coñazo besuqueándose al lado tuyo en el metro y las ofertas de viajes románticos para dos, (¿aún no tienes el tuyo? ¿pero en qué estás pensando?) vienen a mi cabeza multitud de ejemplos cinematográficos que se han nutrido de este bello sentimiento para conseguir emocionarnos.
Cada uno tenemos una lista interna de títulos con los que hemos soltado más de una lagrimita o que nos ha hecho soñar con ese amor que solo se vive en las pantallas. Podría extenderme ahora con una aburrida enumeración de mis preferencias, que lo más seguro es que no le importen a nadie. Sin embargo y desde mi humilde mirada de cinéfila, permitidme que os haga una recomendación: Persiguiendo a Amy. ¿Estás loca? ¿Una película de amor dirigida por Kevin Smith y en la que aparecen Jay y Bob el Silencioso? ¿Eso es posible? Pues sí queridos míos, detrás de ese cada vez más inmenso Smith, se esconde un ser que siente. Increíble, ¿no?
Persiguiendo a Amy cuenta la historia de Holden McNeal y Banky Edwards, amigos y co-autores del cómic de éxito “Blutman and Chronic”. La vida de ambos transcurre sin mayores sobresaltos hasta que cierto día Holden conoce a Alyssa Jones, también dibujante y escritora, de la que se enamora perdidamente. Solo hay un ínfimo problema: Alyssa es lesbiana.
Con este argumento, Smith creó la que fuera su tercera película allá por el año 1997, para la que se rodeó de sus actores habituales, es decir, Jason Lee, Ben Affleck o Joey Lauren Adams. El film tuvo una buena acogida y fue candidata a numerosos premios, entre ellos, la nominación al Globo de Oro a la Mejor Actriz.
Jamás olvidaré el día en que mi hermano mayor entró en casa con un VHS en versión original y encendió el vídeo. Fue todo un descubrimiento por múltiples factores. Para mí, supuso el hallazgo del cine de Smith, irreverente donde los haya, y asistir a la que considero mejor interpretación de Ben Affleck (qué pena decir eso 11 años después).
La película contiene todos los elementos clásicos de este director: diálogos rápidos y repletos de palabrotas (que resonaban aún más en la chillona voz de Lauren Adams), el inconmensurable Jason Lee y la presencia de esos extraños personajes que son Jay y Bob el Silencioso, en su aparición menos silenciosa y más brillante de todas. Tampoco tiene desperdicio la disparatada teoría sobre la encubierta xenofobia de la trilogía de “Star Wars” que realiza uno de los personajes.
Sí, hay momentos hilarantes, pero esto es una historia de amor. La más que imposible historia de amor entre una lesbiana y un dibujante de cómics, que nos recuerda que no hay nada de racional en este tipo de asuntos. Que la lógica y la cordura se quedan a un lado y solo se es capaz de sentir, aunque muchas veces todo se oponga. Y que, a veces, el amor no es suficiente. Todo eso contado a través del peculiar lenguaje de Smith, ¿qué más se puede pedir? Pues que paséis un buen San Valentín, ¡corazones!

Comentarios
11 de febrero de 2008 - 2:58 pm
Ben Affleck…historia de amor…demasiado para el body!
¿Qué tal si celebremos San Solterín yendo a ver la última de Tim Burton?
11 de febrero de 2008 - 5:56 pm
¿Extraño!?
Joer maxo, pero si Clerks, Mallrats y Jersey Girl también eran historias de amor…
12 de febrero de 2008 - 12:26 pm
…puede que tengamos diferentes ideas de lo que es una historia de amor…