Lunes, 16 de Marzo de 2009
Crítica: Duplicity

Título original: Duplicity
Director: Tony Gilroy
Género: comedia romántica, thriller
Duración: 125 minutos
Fecha de estreno en España: 18 de marzo
Intérpretes: Clive Owen, Julia Roberts, Paul Giamatti, Tom Wilkinson
Trailer: Duplicity
¿Debo ir a verla? 



Ni la elegante puesta en escena de Gilroy, ni el aplastante carisma de sus actores, ni el triple tirabuzón del final, consiguen que Duplicity termine de levantar el vuelo.
No se puede negar que Tony Gilroy, con solo dos obras en su haber, la notable Michael Clayton y esta Duplicity que nos ocupa, se está convirtiendo en un cineasta con personalidad. Su cine es el de las grandes corporaciones empresariales y el de aquellos que intentan darles gato por liebre, el de las impolutas oficinas y los despachos decorados al modo zen, el de los megalómanos dirigentes y sus problemas mentales. Sin embargo, su tono ha cambiado de una película a otra. Si la cinta protagonizada por George Clooney era un drama seco e implacable, con un memorable final, Duplicity no deja de ser una apuesta por la comedia romántica con un toque de thriller de espionaje. Digamos que esa jungla empresarial, donde se llega hasta el delito para pisar a los rivales, allí era el tema central y aquí no deja de ser un mero contexto decorativo.
Por tanto Gilroy, a pesar de la curiosa e hilarante secuencia inicial (o tal vez a raíz de esa ocurrencia), gira hacia un camino más intrascendente. Esto no tiene por qué ser necesariamente negativo, pero en el caso que nos ocupa estamos ante una película muy inferior a su antecesora. Da la impresión de que esta Duplicity nunca termina de despegar. Los flashbacks que explican el romance están metidos con calzador y cortan el ritmo de la trama principal. Aunque bien pensado, ¿cuál es esa trama principal? La relación amorosa y el juego de espías se entremezclan y el guión no termina de decantarse hacia un lado u otro, lo que termina costándole la derrota. No arregla tampoco la situación el triple tirabuzón del final, que no sorprende y además alarga en demasía un film que ya anda algo sobrado de metraje. Tal vez sea hora de replantearse este tipo de finales, ya que en ocasiones son más supuestamente sorprendentes que otra cosa, y podrían estar más logrados, aunque sea a base de tenderle una trampa al espectador (sin ir más lejos, ahí está Nueve Reinas).
A pesar de sus errores, Duplicity se deja ver con cierto gusto. Gran parte de la culpa la tienen los actores, perfectamente escogidos y dirigidos por Gilroy. No entraré a valorar la actuación de Julia Roberts, porque hace básicamente lo mismo de casi siempre. Sin embargo, su presencia sigue siendo tan carismática como siempre y solo ella, de entre las actrices actuales, recuerda a las grandes damas del Hollywood clásico. Sorprende que junta a ella luzca tanto (ya ocurrió en Closer), alguien tan recio como Clive Owen, que desprende fuerza en cada gesto. Paul Giamatti está tan pasado de rosca como siempre, pero en este caso su sobreactuación es una herramienta que le ayuda a brillar con ese regalo de papel que es el del magante Garsik. El rival de este está encarnado por Tom Wilkinson, alguien al que a estas alturas es difícil describir con un halago nuevo. Cada frase que pronuncia es como una lección de interpretación.
El equipo técnico del que se ha rodeado Gilroy tampoco está formado precisamente por profesionales de segunda clase. De la elegante fotografía se hace cargo Robert Elswitt, que últimamente va a estreno por semana, y siempre cumple (aunque cuando más brilla es en sus colaboraciones con Paul Thomas Anderson). Para la música el director ha contado con James Newton Howard, uno de los más interesantes compositores que se pueden encontrar actualmente. En esta ocasión demuestra su eclecticismo con el uso de ritmos que se acercan al jazz, y que poco tienen que ver con los de las partituras de Resistencia o de las películas de Shyamalan.
Todos estos logros formales y artísticos sumados a su condición de intrascendente distracción hacen de Duplicity una película hasta cierto punto disfrutable. Sin embargo, el resultado es algo pobre para ser de un director tan capacitado e interesante. Esta película no es la que esperaba recibir de Tony Gilroy, pero eso no impedirá que acuda a ver ansiosamente lo próximo que haga.
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Comentarios
17 de Marzo de 2009 - 6:26 pm
[...] NotasdeCine.es, Duplicity es “muy inferior” a Michael Clayton, la primera película de Gilroy. El artículo [...]
18 de Marzo de 2009 - 12:56 pm
[...] una auténtica fortuna a la empresa que la tenga primero. Sus jefes están dispuestos a todo. La crítica indica que, ‘Duplicity’ (2009), la segunda película de Tony Gilroy, lo consolida como [...]
6 de Julio de 2009 - 11:01 am
[...] que parece prolongar las diatribas contra las grandes compañías que Michael Clayton, Duplicity o The International han inaugurado. Soderbergh encandena la presente con The Girlfriend experience, [...]