Sábado, 14 de marzo de 2009
Crítica: Underworld. La rebelión de los licántropos

Título original: Underworld: rise of the lycans
Director: Patrick Tatopoulos
Género: fantástica
Duración: 90 minutos
Intérpretes: Michael Sheen, Rhona Mitra, Bill Nighy, Kevin Mackintosh
Estreno en España: 13 de marzo
¿Debo ir a verla? 



Vampiros contra hombres lobo contra el espectador. No, en serio, apañadita y punto.
Si las anteriores aventuras de la serie Underworld se aproximaban al mito del monstruo por la vía del látex postmoderno de la era Matrix, la presente precuela utiliza más bien la estética del medioevo bárbaro y un tono apocalíptico a lo George Miller en plan oscurito, añadiendo a la mezcla El Señor de los Anillos o Las Crónicas de Narnia y su gusto por las grandes batallas a campo abierto.
En realidad, las dirigidas por Len Wiseman, ahora relegado a productor y autor del argumento, eran ejemplares un tanto confusos para deglutir por las grandes masas. Quizá por eso en la presente se ha optado por simplificar los recovecos de la propuesta, reduciéndola a una simpatiquilla aventura que dice querer explicar el épico origen de la enemistad entre hombres lobo y vampiros, reducida en realidad a un mero encontronazo de ecos shakespearianos convenientemente remozados para la ocasión –y sin la curvilínea Kate Beckinsale-.
Pero tras la visión de Underworld: La rebelión de los licántropos da la impresión de que sus responsables podrían generar una nueva precuela a partir de ésta, la propia precuela, para explicar todavía más las raíces del puñetero enfrentamiento. La tan cacareada y espectacular rebelión que nos promete el título se ve reducida a una bronca anunciada por la tiranía de los chupa sangres tiene, no obstante, un devenir voluntarioso y hasta eficiente, aunque carente de todo asomo de sorpresa, entusiasmo, o simplemente, sustos y espectáculo del grande.
Y es que lo que nos encontramos aquí, como en las anteriores, es con una muestra bastante arregladita de serie B disfrazada de espectáculo mayúsculo, otra fantasía de efectos especiales regulares camuflados por la conveniente oscuridad de la fotografía. Aún así, durante su ajustado metraje, el film no llega a molestar debido a su corrección y a su arreglado ritmo, siempre sabiendo que nos movemos bajo las coordenadas de una serie B. Y lo cierto es que no dan ganas de condenar en exceso la tercera parte de Underworld, que se queda así en un correcto, anecdótico y olvidable film desnudo de todo tipo de pretensiones.
Underworld: La rebelión de los licántropos tiene la suerte, eso sí, de contar con la sorprendente presencia de dos actores como Michael Sheen y Bill Nighy. El primero, recién catapultado gracias al relativo éxito de la espléndida El desafío: Frost contra Nixon, otorga algo de entusiasmo y convicción al desdibujado héroe de la función, un hombre lobo pretendidamente ambiguo y oscuro integrado en el grupo contrario. Por su parte, Nighy realiza otra de sus excesivas y pintorescas composiciones como el patriarca chupa sangre, emborronado, eso sí, por un personaje típico y difuso que los responsables del film se toman demasiado en serio, al igual que la propia trama.
En definitiva, Underworld trata de aportar una limitada dosis de espectáculo, pero este carece de toda épica, y un romance telegrafiado que adolece de cualquier sentimiento. Pero sirve para una sobremesa de fantasía sin pretensiones.

Comentarios
16 de mayo de 2009 - 11:29 am
loco la verdad sos un amargo… dedicate a comentar libros en ves de peliculas o conseguite trabajo para analizar los candidatos a los oscar la tiras re abajo a la peli..
y la verdad que esta bastante buena digamos que mas puntos a favor que encontra, se justifica una entrada de cine y dos horas de vida soy de buenos aires y aguante los hombres lobos!!!!
4 de julio de 2009 - 7:15 pm
[...] británico que no había participado en la saga, hasta ahora. De ese modo, el actor visto en Underworld: La rebelión de los licántropos o Radio encubierta participará en Harry Potter y las reliquias de la muerte, film que, como [...]
29 de septiembre de 2011 - 5:40 am
[...] pero siendo este un tema tan tratado y tan explicado en las dos anteriores, me temo que Underworld: La rebelión de los licantropos no aporta nada nuevo a la saga, salvo el poder disfrutar de un papel más largo de Michael Sheen y [...]
4 de febrero de 2012 - 1:36 am
Poco que aportar a lo dicho por Juanma. Echo de menos a mi Beckinsale de las anteriores entregas. Daba algo más de carácter, un cuerpo de escándalo y un labio superior más bonito que el de esta morena.
Me gustó más la primera, aunque veo más interés en esta que en la segunda.
Es inevitable acordarse del Abismo de Helm cada vez que se ataca en masa una fortaleza rocosa amurallada en mitad de una noche tormentosa. Y si le metes flechas, charcos, barrizales y soldados con armaduras sospechosamente calcadas a los elfos de Peter Jackson, más aún.
Un saludo.