Crítica: El discurso del Rey

El discurso del Rey

Título: El discurso del Rey
Título original: The King’s Speech
Director: Tom Hooper
Género: drama, comedia
Fecha de estreno en España: 22 de diciembre
Intérpretes: Colin Firth, Geoffrey Rush, Helena Bonham-Carter
El discurso del Rey, trailer español
¿Debo ir a verla? ★★★★☆ Apasionante, divertida, dramática, emocionante…¿obra maestra?

Decir que El discurso del Rey es un reencuentro con el buen cine sería caer en un tópico con el que no comulgo. Pero durante el transcurso de la película un servidor sí tuvo la sensación de que se trataba de una obra inusualmente redonda, donde cada escena es necesaria y significa algo, y en la que incluso el espectador menos convencido se ve atrapado en la historia con creciente interés a cada minuto que pasa. ¿Cuantas veces en los últimos meses hemos experimentado esa sensación, incluso en títulos tan sensacionales como Origen o La Red Social?

La película de Tom Hooper toca numerosos palos a lo largo de su nada dilatada duración, y todos los toca bien. Desde el aspecto puramente histórico hasta en los progresos del protagonista con su discapacidad, la película se muestra convincente tanto en su registro intimista como en el épico; en el cómico y en el dramático, y sin nunca perder de vista la fibra sensible del espectador. No estamos ante una obra de frío academicismo británico, sino ante una historia de lucha y superación apasionante.

Porque Hooper, que ya triunfó hace poco con la poco exitosa The Damned United (un consejo: recuperen esa película en formato doméstico ya mismo) dispone de un guión de esos que llaman de hierro al que es casi imposible encontrar ninguna grieta, y que sorprendentemente no está escrito por Peter Morgan, que no debía estar disponible en esta ocasión… Volviendo al tema, Hooper ha elaborado una cinta que tiene las mejores virtudes del cine de su productor, el norteamericano Harvey Weinstein (famoso por definir tanto el cine independiente americano como la mitad de las películas ‘oscarizables’ de las últimas dos décadas) y el cine británico, de afilada ironía y esmerada reconstrucción histórica. El discurso del Rey es, en definitiva, un filme rotundamente épico sobre un hombre superando una discapacidad muy poco cinematográfica; un drama histórico con la peor tragedia planeando en el ambiente; pero sobre todo, una película de colegas, ya que la crónica de la extravagante amistad entre el Rey y su logopeda es lo que acaba centrando la atención de Hooper y dando la medida del humor y el drama.

Todo esto caería en saco roto, naturalmente, si no estuviera presente el equipo actoral del que disponemos. Colin Firth debería ganar el Oscar del que tuvo que desprenderse el año pasado por la presencia del fenomenal Jeff Bridges de Corazón Rebelde. Pero atención a la presencia magnifica de Geoffrey Rush, que al principio parece un mero apoyo pero acaba convirtiéndose en el rey de la función, nunca mejor dicho (fíjense en su mirada en el último y memorable plano del filme). En pocas palabras, si El discurso del Rey no es la mejor película del año, no le falta ni un pellizco.