Viernes, 13 de marzo de 2009
Crítica: A ciegas (Blindness)

Título original: Blindness
Director: Fernando Meirelles
Género: drama
Duración: 118 minutos
Intérpretes: Julianne Moore, Mark Ruffalo, Danny Glover, Alice Braga, Gael García Bernal, Sandra Oh
Trailer en español: A ciegas
¿Debo ir a verla? 



Aunque Meirelles ha construido una obra intensa y por momentos emcocionante, esta A ciegas no supera la comparación con el original literario.
Hay tareas tan difícles de cumplir que muchos casi preferirían que nunca se llevaran a cabo. Adaptar ciertas novelas al cine es una de ellas. Autores como Salinger o Joyce (que fue brillantemente llevado a la pantalla por un crepuscular Huston en Dublineses) nutren sus obras de una escritura de incierta traducción al lenguaje fílmico. El Nobel José Saramago es un exponente más moderno en esta sucesión de escritores, y su obra maestra en forma de parábola Ensayo sobre la ceguera es un gran exponente de su inadaptabilidad al cine.
La brutal falta de esperanza en la condición humana que se esconde (aunque no mucho) tras sus interminables estrofas podía ser la causa de multitud de fracasos fílmicos, y eso el escritor portugués lo sabía. Por ello se negó en rotundo a que la adaptacións se produjera, hasta que finalmente unos productores canadienses y un director brasileño (ni estadounidenses ni españoles en el proyecto, claro) le convencieron.
Sobre el director Fernando Meirelles recayó finalmente tamaña responsabiolidad, y no parecía en principio una opción desacertada. Dotado de un innegable talento para visualizar situaciones dramáticas al límite, el brasileño asombró al mundo entero con su Ciudad de Dios. El gran inconveniente de su cine (y que afectó en mayor medida a El jardinero fiel) es su incapacidad para golpear al espectador una vez este abandona la sala. A pesar de tener sus películas una temática social de una dureza terrible, el recuerdo que dejan es el de haber visto buen cine de acción o de aventuras, y no el de una (a veces necesaria) incomodidad en el bagaje del público. Y ahí es donde radica justamente el gran problema de esta A ciegas. El malestar que causa la parábola de Saramago se ha dulcificado de camino al cine. Puede que se deba a que la fuerza de estas imágenes no sea igual a la de aquellas palabras, o tal vez a la parte final, de un optimismo francamente irrespetuoso con el original literario. Tras dos horas en la sala, reconoces haber tenido una experiencia emocional de importancia, con momentos de insoportable verdad; pero este golpe lo has esquivado con facilidad.
Pero hablemos de los hallazgos que son propiamente de la película. Con el fin de transmitir esa inexplicable enfermedad en forma de ceguera, Meirelles dificulta contantemente la visión al espectador. Recurre a desenfoques, imágenes inundadas de luz blanca (como las visiones de los personajes), planos que se quedan prácticamente opacos porque algún objeto tapa su contenido… Además, ajusta su estilo de montaje rápido, con planos cortos y físicamente inestables, a la historia. Para algunos esta forma de obrar del director es sencillamente mareante, pero en este caso no desentona con los objetivos que se plantea el film.
A ciegas no es en cualquier caso una mala película si dejamos de lado el original literario. Se deja ver y ya comentaba antes que en determinados momentos (por ejemplo durante la violación de las mujeres) alcanza una cierta intensidad. La labor de los actores (con la excepción de un insufrible Gael García Bernal) es excelente, con la siempre brillante Julianne Moore asumiendo una vez más con valentía un complicado papel protagonista. Sin embargo, cuando salgamos a la calle tras el visionado de la película, no nos veremos tal y como realmente estamos y como Saramago acertó a describirnos: ciegos.

Comentarios
16 de marzo de 2009 - 5:21 pm
A mi no me gusto nada de nada. Es mucho mas interesante contar la pelicula que verla. Muchas ideas mal plasmadas en la pantalla. Diria incluso, que es mas interesante leer una de las muchas criticas que hay de este pelicula que verla. Para mi: decepcionante. Quien mucho abarca…..
19 de marzo de 2009 - 11:27 pm
No he visto la pelicula, pero es imposible plasmar lo ke plasma Saramago en el libro. Puede ke no sea una pelicula mala, pero ni punto de comparacion con el libro, eso seguro
28 de junio de 2009 - 10:30 pm
Impresionante el mensaje final de la peli….muy cierto y muy perturbador. Creo que es una definicion de la raza humana por excelencia, con muchas metaforas sobre la religión y la ética. Y disiento con el autor de esta críticas, ya que creo que Saramago (aunque no leí el libro) nos quiere decir que “No hay peor ciego que el que no quiere ver” (en relacion al mensaje final, a la escena en que Julianne Moore sale al balcón)….no que somos “ciegos”.
Me pareció excelente a nivel visual, dirección, artística, la música y fotografía.
11 de julio de 2009 - 9:03 pm
La ” A ciegas” se corresponde con el titulo.Te sientas en la butaca, te pones una venda en los ojos y “kpor DIños” no se tre ocurra quitartela porque entonces disfrutaras del peor bodrio de la dhistoria del cine.Lo triste radica en que a los que fhacen peliculas malas ñnño se le apliue ningun castigo, porque este film es de juzgado de guardia.
amigo espectador haz lo
13 de abril de 2010 - 10:54 pm
¿Cómo es posible justificar lo injustificable? De una mala novela es muy di´ficil sacar una buena película. Y no es el primer caso con José Saramago. Historias que no avanzan. Este hombre es capaz de tomar una idea y alargarla hasta el extremo. Por supuesto la película no da mucho más de sí. Quince minutos y ya te estás moviendo de la silla, media hora y estás deseando que acabe. Acaba y … ¿ahora qué? Saramago.
25 de enero de 2011 - 2:01 am
Es una película de aproximadamente 2 horas. Los primeros 40 me gustaron. Sale la epidemia y se presenta a los personajes. Los últimos 40 minutos son de esperanza y relativamente agradables. Pero los 40-50 minutos intermedios joden toda la película. ¿Por qué? Porque en el país de los ciegos el tuerto es el rey. Y la película carece totalmente de esa perspectiva lógica y aplastante.
A mi no me importa la crudeza, ni la violencia, ni el ambiente cargado ni la suciedad. Lo que de verdad me carga es la estupidez de Julian Moore en su personaje, que lo hace muy bien, pero es completamente estúpida, así como su marido, que no aprovecha que su mujer si ve. Y tanta estúpidez, falta de sentido común, de lógica, de tener sencillamente dos dedos de frente, durante más de 40 minutos, atestiguo que me fueron muy cargantes ya que era totalmente irreal en una película que pretende ser real.
Una película recomendable solo para ciertas personas que les pueda ir ese tipo de género. Pasará sin pena ni gloria.
Para los que les haya gustado el tema que trata de transfondo, hay una película alemana de hace algunos años que si es cojonuda y muestra la crudeza humana: Das Experiment (el experimento).
Y si uno no se ha quedado a gusto del todo, un toque de realidad absoluta, el documental El Juego de la Muerte, hecho en Francia y que relata en un experimento real hecho en los 60 pero transladado a la época actual de hasta que punto no nos inmutariamos por la muerte de una persona en directo en la television, sino que además podríamos ser participes directos de esa muerte. Es brutal con mayúsculas este documental. Deja al descubierto por ejemplo una explicación de como un pueblo culto como el aleman se convirtión al nazismo y cometió esas barbaridades.. lo dicho, hay que verlo porque merece realmente la pena, al igual que Das Experiment.
29 de septiembre de 2011 - 12:59 am
[...] A ciegas no me ha disgustado del todo, ni me ha gustado lo suficiente. Es una película extraña, incómoda, con algunas fases en las que de verdad te engancha y la sientes cercana y otras en las que te desconecta y te deja frío. No sé si esos altibajos se corresponden con la novela pero desde luego es una lástima que A ciegas no mantenga un mismo nivel, para mi gusto un toque de suspense más marcado que aplicado a la generalidad de la película la hubiera hecho ganar algunos puntos. [...]