Sábado, 7 de marzo de 2009
Linear, la película de Anton Corbijn y U2

A estas alturas parece imposible que alguien no se haya enterado de que U2 ha sacado un nuevo disco llamdo No line on the horizon. Pues bien, asociada al álbum se encuentra la película Linear, dirigida por el prestigioso fotógrafo y director de cine holandés Anton Corbijn (cuyo film Control se va a estrenar por fin en nuestras pantallas, aunque me da la impresión que a estas alturas todo el que la ha querido ver ya lo ha hecho). En concreto, esta obra audiovisual está incluída en dvd si compras el disco en su formato box, y si te haces con el formato digipack o magazine tendrás libre acceso para descargarla legalmente de Internet (y puedo asegurar que es muy sencillo y rápido hacerlo).
Linear no es una película en el sentido convencional del término, ya que está más cerca de los postulados del videoarte. Es cierto que tiene una premisa argumental, pero es muy sencilla. Un policía parisino de origen magrebí quema su moto policial y toma la propia para viajar hacia España. Mirando las nubes tiene una visión del mapa africano y se dirige hacia Cádiz, donde monta en una pequeña barca en dirección a su continente de origen. Toda esta historia la contemplamos con el único sonido de las canciones del nuevo disco de la banda irlandesa (más el añadido de la inédita y estupenda Winter).
Intentar separar Linear del objetivo para el que ha sido concebida resulta poco menos que imposible, además de innecesario. Las imágenes nos proporcionan una escucha del disco diferente y atractiva, pero carecen de un valor artístico significativo por sí mismas. Puede ayudarnos a entender algo mejor lo que quiere decir la última obra de la banda irlandesa, pero no aporta grandes cosas a la carrera de Corbijn. Además, el realizador podría haberse esforzado en lograr una mayor variedad en sus imágenes, ya que en más de un tercio de las canciones se repite la temática del viaje en carretera, aunque se haga con diferentes tratamientos formales.
No se debe menospreciar en cualquier caso la brillantez de muchas de las imágenes de esta mezcla entre ficción, docuental musical y videoclip: el gran plano general de París que abre la película, la moto que arde al compás de Breathe; la única aparición de Bono y los suyos, en un televisor (¿estropeado?) mientras interpretan Magnificent o el extraño show en un prostíbulo de mujeres con bigote en el cambio de ritmo que supone Get on your boots. Eso sí, los mejores instantes llegan casi al final de la peripecia del protagonista, cuando se pasea de noche por la hermosa ciudad de Cádiz y nosotros oímos Moment of surrender. Ahí es cuando esta Linear parece llegar a tener un sentido más allá del meramente decorativo.

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