Jueves, 24 de Enero de 2008
Crítica: Yakuza (1974)

Título original: The Yakuza
Director: Sidney Pollack
Género: Thriller
Duración: 107 min.
Año: 1974
Intérpretes: Robert Mitchum, Ken Takakura, Brian Keith, Keiko Kishi
Cuando Paul Schrader (Taxi Driver) y su hermano Leonard -ayudados por Robert Towne- urdieron el guión del film, su intención era fusionar las producciones de la Toei de los años 70 con el seco thriller americano de la misma época. El resultado fue The Yakuza, una admirable película que destaca en los sentidos más insospechados.
Kilmer (Mitchum) es un ex-veterano que regresa a Tokyo después de que su viejo amigo Tanner (Brian Keith) le pida ayuda para rescatar a su hija, presa en las manos de un jefe yakuza. Al volver a Oriente Kilmer se reencuentra con su doloroso pasado: Eiko (Keiko Kishi), la mujer con la que no pudo casarse por culpa de su hermano, un yakuza llamado Tanaka Ken al que, por otro lado, deberá pedir ayuda para completar su objetivo.
Si hay algo que sorprende del film dirigido con maestría por Sidney Pollack no es su guión, pausado y extremadamente bien armado, ni su sentido de la acción (que cuando aparece, es impresionante: ver el ataque a la casa del norteamericano Oliver y sus consecuencias, o el espléndido enfrentamiento final espadas y escopetas en mano). Lo mejor de Yakuza es su descripción de un mundo místico y a la vez encerrado en sí mismo, incapaz de manifestar sus emociones, y sobre todo su poético sentido de la lealtad y el honor en torno a dos hombres unidos a través de, como no, una mujer, que se deben tanto el uno al otro que sus deudas sólo pueden ser pagadas a través de una inesperada amistad.
El paso del tiempo, el dolor de la pérdida y los secretos entre este trío protagonista (atención a la intimista interpretación de Robert Mitchum, y a la revelación final a Kilmer sobre la verdadera relación entre Tanaka Ken y Eiko, y a la sobria visualización que Pollack otorga al momento) son el fundamento de un pausado y casi trascendental thriller que renuncia casi por completo a ser una guía turística por Japón para el espectador occidental, y da lo que verdaderamente promete: una fusión de formas orientales y occidentales para una historia que realmente requería de ellas.
La escena final, con Mitchum avanzando por la casa a golpe de revolver y escopeta, atravesando paredes, y la honorable lucha de Tanaka Ken con katanas contra los hombres del jefe yakuza Tono, es la mejor visualización del alma que mueve este recomendable film movido más por la melancolía (la despedida final en el aeropuerto, la música de Dave Grusin) que por la rabia de la acción.
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Comentarios
2 de Abril de 2008 - 6:46 pm
[...] director fue chocante en su momento. Pollack, director hasta ese momento de dramas o thrillers como Yakuza o Los tres días del Cóndor, supo como hacer de su seriedad una ventaja, y aportó a la comedia [...]
5 de Mayo de 2009 - 3:45 pm
[...] películas ofrecen un panorama variado que pasa por el thriller a través de Yakuza, un filme de culto y buen exponente del thriller de los 70, el personal homenaje que Wim Wenders [...]