Jueves, 5 de marzo de 2009
Marisa Tomei, la eterna secundaria

Creo que es un craso error alzar a Mickey Rourke a los altares del séptimo arte por su interpretación en la cinta El Luchador (The Wrestler) y no mencionar a Marisa Tomei, figura femenina de la cinta junto a Evan Rachel Wood. Tomei nterpreta a una stripper madre de un pequeño que dedica sus fines de semana a desnudarse en un club de alterne para poder pagar la manutención de su hijo.
Podríamos decir de Marisa Tomei que es la gran desconocida del cine americano, y es que en pocas ocasiones la hemos visto como actriz principal pese a sus enormes dotes como actriz. Sí estamos más acostumbrados a verla complementando grandes filmes, en definitiva, siendo la eterna secundaria. Incluso en gran cantidad de las críticas realizadas con motivo de lo último de Darren Aronofsky, se hace caso omiso al papel de Tomei, claro que por otro lado entiendo que El luchador sea lo que han venido a llamar los expertos “el resurgimiento de Mickey Rourke”, pero ojo, Tomei también hace un papelón.
Sólo en los últimos ocho años, Tomei ha participado en 18 filmes, cifra que asciende a 33 cuando nos referimos a toda su filmografía. A sus 44 años, la actriz se sigue desenvolviendo como pez en el agua en esto de interpretar, sólo hay que verla en la recién estrenada El luchador o, seguramente, en la aún pendiente de estreno, War Inc. junto a dos de los cinco hermanos Cusack (John y Joan), Hilary Duff y Ben Kingsley.

Otras de las cintas en las que Tomei nos ha deleitado con su presencia han sido Mi primo Vinny (1992), obra de Jonathan Lynn por la que consiguió un Oscar como mejor actriz secundaria, Corazón indomable (1993), Cuando salí de Cuba (1995), Happy Accidents (2000) u otras más recientes como En qué piensan las mujeres (2000), Siempre a tu lado (2001), Ejecutivo agresivo (2003), Alfie (2004), Cerdos salvajes (2007) o la última de Sidney Lumet, Antes que el diablo sepas que has muerto (2007).
Me siento obligado a comentar, además de la enorme profesionalidad de Tomei, lo bien que se conserva físicamente algo que podemos observar en algunas escenas de El luchador en las que podemos disfrutar, tanto ellos como ellas, de varios semidesnudos de la actriz que, recordemos, nació en 1964 en Brooklyn.
Definitivamente, ésta última es una cinta que merece la pena los casi siete euros que cuesta hoy día una entrada de cine, tanto por Rourke como por la historia, pero sobre todo por Marisa Tomei.

Comentarios
5 de septiembre de 2010 - 8:47 pm
esta re bueno el juego
besos para todos