Miércoles, 16 de enero de 2008
¿Hay alguien ahí? (Primera Parte)

Podría decirse que es como poco extraño que en estos años de tecnología avanzada, en el que ser humano más pequeño posee un móvil de última generación 3G con potentísima cámara fotográfica, preparada para los movimientos más bruscos o para los entornos más oscuros, además de la opción de grabar en vídeo, que no tengamos un Encuentro en la Tercera Fase como debe ser. Esto es: bien documentado, con fotos en calidad de 6 mega pixels, o un vídeo imposible de trucar (porque está grabado con la cámara del móvil), en el que veamos un globo de luz que se detiene en una carretera solitaria, o en el tejado de la casa de enfrente, del que sale algo parecido a una forma humanoide que se arranque por peteneras con un “Klaatu Barada Nikto”.
Es EXTRAÑO que no tengamos un buen documento gráfico de ese acontecimiento, que sería la portada en todos los diarios nacionales y en los informativos televisivos, que nos devolviera aquella “fiebre” por los OVNIS, tan en boga durante los años 70 y 80.
Podría definirme como una persona de lo más incrédula, o como diría Alaska: “Yo solo creo en lo que veo”, pero sigo con las dudas de si existen hombrecillos de otros planetas que se dejan caer por este país (y resto del mundo), a vaya usted a saber qué, pese a haberlos visto allá por los años 80. Sí, no has leído mal. En realidad no fue uno, sino dos OVNIS y en años consecutivos, de los que estos ojitos fueron testigos. En una de esas ocasiones, con varios testigos. Pero mejor no dar la noticia a bombo y platillo (volante), no sea que le tomen a uno por descerebrado (más aún), me inflen a pastillas y termine recluido en una habitación de 2X2 pintando cosas en las paredes o haciendo melodías con cinco notas para sordomudos, como François Truffaut en 1977.
Eran otros años, éramos más inocentes y queríamos creer que en este mundo podían suceder cosas increíbles. Hoy día, si un crío de 14 años se topa con un fenómeno extraño, lo más factible es que o bien le suelte una ristra de tacos o lo apalice con el mando de la Wii hasta sacarle la muela del juicio, si es que los aliens las tienen.
Esta intro se debe a la nueva edición (con más chucherías y remasterizada hasta el máximo) del dvd de Steven Spielberg Encuentros en la Tercera Fase. Una obra maestra sobre el cine de marcianos como sólo Spielberg sabe (o sabía) hacer, con un potente regusto naïf (para una sociedad en este 2008), y con una tribu de niños vestidos de lycra con cabezas deformes y dedos mutantes por culpa de la Nintendo DS.
¿No os habéis preguntado por qué no se hacen pelis sobre OVNIS o aliens?
Pero de Aliens de los de toda la vida, nada del Alien de Ridley Scott o alien rollito rastafari de Depredador. Aliens de los que aparecen de noche, entre luces de colores a lo último vídeo clip de Rihanna, en sus OVNIS camuflados en esferas de luz que entran por las ventanas de tu habitación y a la que te descuidas, te insertan un rodillo de cocina con un código cifrado por donde la espalda pierde su buen nombre, mientras los ojos te dan más vueltas que las sandías de las máquinas tragaperras.
M. Night Shyamalan dirigió en 2002 una película de esta temática con la que casi consigue ser alguien en la Historia del Cine, si no llega a meter la pata hasta el cuello con los quince minutos finales del “¡Batea Fuerte! ¡BATEA FUERTE!”, o intentando convencernos que la mejor arma biológica para matar al marciano malo es la de echarle un vaso de agua, sin especificar si el agua con gas, con aguja o de sabores cítricos, servía de igual manera.
Desde hace años, este tipo de películas ya no se ven, y cualquier intento de llevar un nuevo proyecto a la TV o al cine, fracasan de forma estrepitosa, como le ocurrió al mismísimo Spielberg con aquella serie titulada “Taken”, o con mejor suerte “Los 4400”, que nos engañó a todos ya que lo que parecía ser un encuentro de marcianos que devolvían seres humanos raptados en otras épocas, resultó ser otra cosa muy distinta (bien por la creatividad de los guionistas), y la serie derivó a una especie de “crononautas” en apuros…
Me saltaré el remake de La Guerra de los Mundos de Spielberg, porque si la de Shyamalan ya me sacó de las casillas, esta adaptación de H.G. Wells era aún peor.
Remontándonos un poco más atrás, al año 1997, tenemos una joya no reconocida sobre esta temática como es Contact de Robert Zemeckis, aunque tiene un fallo y de los imperdonables, no desde el punto de vista del espectador común y corriente, sino de los propios astrónomos que tachan de “iluso” a Carl Sagan, de cuya novela está adaptada la película, al hacernos creer que el mensaje de los extraterrestres procede de la estrella Vega, sabiendo que ésta es una estrella muy joven y por ende, es imposible que cuente con planetas en su sistema solar tan evolucionados como el de los extraterrestres que envían el mensaje a tierra para que Jodie Foster, que estaba más aburrida que una lata de arenques ahumados, lo oyera y le pidiera pasta a todo el mundo para fabricar un trasto con el que hacerles una visita.
Sagan se defendió como gato panza arriba argumentando que él no dijo en su libro que el mensaje alienígena se emitiera desde Vega, sino que su procedencia era Vega. ¿Y si los extraterrestres habían colocado algo similar a un repetidor o antena, para que llegara el mensaje hasta la tierra?
Pese a ese detalle y a que los extraterrestres tenían forma humana (un chasco terrible para la audiencia), Contact no llegó a ser una obra maestra…
Encuentros en la Tercera Fase, Contact y si me apuráis E.T. El Extraterrestre, serían los tres ejemplos a seguir del contacto por parte de una raza alienígena con nuestro mundo, y es mejor no meter en el mismo saco a Stargate o Independence Day, casualmente escritas y dirigidas por Roland Emmerich, ya que para ojos de un alemán el contacto alienígena con la humanidad sería nefasto.
Aunque… sacar a colación Stargate me viene de perlas, ya que es de eso de lo que pretendía hablaros. De las visitas y encuentros por parte de OVNIS en tiempos remotos, muy poco explotados en el cine occidental, pero sí en otro país.
Viajemos mentalmente al año 1985 al Desierto de Thar, situado entre el noroeste de la India y al este de Pakistán, donde se tomaron unas fotos muy polémicas. Uno de esos encuentros OVNI que en realidad, no se trataba de uno, sino de dos OVNIS.
¿Dos OVNIS volando en formación? ¿Cuál es el misterio? ¿Por qué tanto los hindúes, los paquistaníes y el propio servicio de inteligencia de los EEUU se puso en alerta por la aparición de dos objetos voladores no identificados? ¿No habíamos visto ya suficientes OVNIS?
Para explicar este misterio y otros más que surgieron con él, hemos de remontarnos más en el tiempo, como unos Cuatro Mil Años… para entender por qué tanta algarabía y tanta alerta en tres países completamente distintos.
Pero eso será en el próximo artículo, en el que descubriréis cómo el incidente de Roswell, es una auténtica tontería comparada con lo que estaba a punto de descubrir la humanidad…
(Continuará…)

Comentarios
25 de enero de 2008 - 9:40 am
[...] el artículo anterior nos habíamos detenido en el Desierto de Thar, en el año 1985, cuando alguien fotografió a dos [...]