Notas de Cine

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Sábado, 28 de febrero de 2009

Crítica: Gran Torino

Clint Eastwood en Gran Torino

Título original: Gran Torino
Director: Clint Eastwood
Género: drama
Duración: 116 minutos
Intérpretes: Clint Eastwood, Cory Hardrict, John Carroll Lynch, Geraldine Hughes.
Fecha de estreno en España: 6 de marzo
Trailer: Gran Torino
¿Debo ir a verla? ★★★★½ Eastwood descuida la forma y se centra en el fondo y en brillar como actor. El resultado es sencillamente memorable.

Habrá quien se extrañe ante el inusual hecho de que un film como Gran Torino, protagonizado por un señor de 80 años, lleve más de 130 millones de dólares recaudados en la taquilla americana. La explicación la encontramos en que estamos ante una película que captura en sus sencillas imágenes todo el cine popular de las últimas décadas: aquel que ha protagonizado y dirigido el señor Clint Eastwood. En las arrugas del anciano Walt Kowalski se funden aquel hombre sin nombre de la trilogía de Sergio Leone, Harry el sucio, William Munny (Sin perdón), Frankie Dunn (Million Dollar Baby)…

Y es que estamos ante una pieza tremendamente significativa en la carrera de Eastwood (a pesar de parecer lo contrario), y que requiere de una profunda lectura. El realizador, siempre consciente de lo que se trae entre manos, ha optado por descuidar el aspecto formal de su película, situándose en las antípodas de sus tres últimas obras (tanto su díptico sobre la batalla de Iwo Jima como El intercambio son películas de bellísma fotografía, cuentan con un gran diseño de producción y técnicamente son perfectas). Estamos en una onda más cercana a la de Million Dollar Baby, con la que guarda muchas similitudes, aún siendo esta Gran Torino una película más abrupta y violenta (tal vez porque el estallido dramático no espera a la última parte, está ahí casi constantemente).

Habrá quien piense que Eastwood ha pecado de falta de virtuosismo, algo que no le ocurría desde Deuda de sangre. Solo hay que ver lo poco trabajados que están aspectos como la planificación de las secuencias violentas o lo flojas que son las actuaciones de los secundarios, que en la mayoría de los casos ni siquiera son actores profesionales. Pero esta es una manera errónea de ver una película como esta. El realizador sabe que la potencialidad de esta cinta está en dos puntales mucho más poderosos que una nimiedad como es la perfección técnica.

El primero de ellos es su personaje y con él, su actuación. No nos extrañaría nada que esta fuera la última aparición de Eastwood en la pantalla (aunque tampoco lo contrario, la verdad). Como comentaba antes, este es un personaje que condensa a todos los que ha interpretado en su carrera, desde el fantasmal vaquero hasta el militar infranqueable, pasando por el detective justiciero, el padre fracasado… Solo con sus gruñidos, su voz rota, sus arrugas, Eastwood logra guiar al público de una manera magistral. En otras ocasiones lo hizo desde la puesta en escena, pero esta vez su herramienta es Walt Kowalski, quien nos arrastra por los senderos siempre dolorosos y profundamente humanos de la obra de, digámoslo ya, uno de los más grandes creadores que ha dado este invento del cine.

La variedad de temas presente en Gran Torino da para muchos escritos. Yo me quedaría principalmente con lo bien que encaja la historia en estos tiempos en que millones de personas eligieron a un presidente afroamericano y se emocionaron viendo a un joven de la India convertirse en millonario. Cuando casi al final del film Kowalski entrega al joven hmong Thao la medalla que antes había recibido él por sus méritos en la guerra de Corea, lo que se está entregando es el dolor y el arrepentimiento del país más poderoso del mundo (y que también presume de sus logros, como simboliza el coche que da título al film). En definitiva, una película memorable ya que es la visión de un privilegiado observador de la realidad de la herencia cultural (del paso del tiempo, en definitiva) y de una sociedad que está en un fundamental momento de transformación.

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Comentarios

1
Himajina
6 de marzo de 2009 - 2:36 am

Magnífica película que recomiendo firmemente ver.

Salvo por su final un tanto forzado, nos encontramos, en mi modesta opinión, frente a lo que debe ser una película: el desarrollo de una historia, recreada por una buena interpretación de todo el reparto, una trama clara, y un soberbio control de los ritmos y la ambientación (apoyada en una más que sobresaliente banda sonora).

Reitero: aún simple, a mi me ha gustado. Clint Eastwood se permite (y es de agradecer) tener un estilo propio (incluso un ‘personaje propio’ -antisocial, pero muy humano-) y plantear un guión basado en constantes incorrecciones políticas que, paradójicamente, no dejan de poner de manifiesto la solidez de los verdaderos principios que tales incorrecciones violentan.

Destacar también que la traducción de la película al castellano me ha parecido muy buena, permitiendo y potenciando unos juegos de palabras y unas expresiones más que oportunas que provocan unas bienvenidas risas.

Conclusión: Clint Eastwood sabe bastante de cine. Y este film es una buena muestra de ello.

Más:
http://himajina.blogspot.com/2009/03/gran-torino.html

2
Clint Eastwood rodando Gran Torino | Notas de Cine
8 de marzo de 2009 - 4:30 pm

[...] última pieza, Gran Torino (ver crítica aquí), cuenta la historia de Walt Kowalski, un veterano de la guerra de Corea que vive en un barrio [...]

3
Miquel àngel
9 de marzo de 2009 - 7:53 pm

Joder, lo de la medallita ya le podrías haber puesto un aviso de Spoiler. Que mania de andar destripando cosas de la película.

4
hakui
11 de marzo de 2009 - 2:07 pm

acabo de ver la pelicula y me ha gustado. eso si las voces de los personajes asiaticos dejan mucho que desear pasadas al castellano, aunque es evidente que no es problema de la pelicula.

el final me ha sorprendido, por la forma no por el desenlace

5
javyelow
16 de marzo de 2009 - 11:04 am

pues a mi me aprecio un truño de esos que hacen historia.

no me gusto practicamente ningun aspecto de la pelicula

cutre. para mi como mucho dos estrellas

6
Jose Luis
20 de marzo de 2009 - 7:25 pm

Obra Maestra. Una mas. Dentro de 30 años hablaremos de Eastwood como de un clásico de la historia del cine, de los que se cuentan con una mano, y creo que no exagero. La sensibilidad es excepcional, el ritmo excelente, y de un tema aparentemente menor saca una obra de arte. Hacía años que no veía una película tan buena, terminé la película llorando, conla piel de galline y con tremendas ganas de aplaudir. Gracias.

7
Marc Muñoz
21 de marzo de 2009 - 1:34 pm

Si más no, a mi el filme me ha dejado desconcertado. Es como un mixtape de momentos sublimes, certeros, con diálogos llenos de significado, que se combinan con otros de comicidad que rayan la absurdidad más absoluta. A veces tenía la sensación de que al bueno de Clint se le había ido la cabeza, y en otras que era el director más lúcido y auto consciente del actual panorama.

8
george
30 de marzo de 2009 - 8:10 pm

es la mejor pelicula del año la mejor para quien diga que le gusta es un mierdas

9
Antonio
24 de mayo de 2009 - 9:08 pm

A mi lo que me ha encantado de la película es el trabajo de Clint Eastwood. Ya, me he quedado calvo con la observación. Es que no se me ocurre más, que es una actuación brillante y que nos quita el mal sabor de boca de Los puentes de Madison (es la típica y pesada broma sobre el perfil de Clint Eastwood), resulta que no chochea a pesar de la edad. Brillante papel, brillante dirección y brillante guión por lo simple y a la vez contundente que resulta. Estoy de acuerdo con el compañero que critica el doblaje de los asiáticos, hablan como idiotas.

10
peruXiita kn flOww latiinlatiin
22 de noviembre de 2009 - 2:27 pm

aii stta pelii es magnifica supersuper guayy mola mgollomm yy ese tao asshh sta para komerceloo jjajajajaj wenOwenO mejOr duchO sta buenOrrO!!!!!!xDxDxDxD yy esOs gilipOllas qee matarrOn a walt(OjiitOsssss))si sOlO iba a sacarr el mecherO perO wenO Qee iidiOttaS a Qee sii wenoqwen asta akii leguuee ajjaa byyee

11
Miserableeee
24 de diciembre de 2009 - 3:45 am

El final es una autentica cagada, nose donde ves la gracia para que tenga 4,5 estrellas.

Se nota que apenas entiendes de cine….

12
david lotine
22 de marzo de 2011 - 5:27 pm

La trama de la película se centra en la vida de Walt Kowalski (Clint Eastwood), un veterano de la guerra de Corea, obrero jubilado del sector del automóvil. Su personalidad es inflexible y le dificulta asimilar los cambios que se producen a su alrededor.
Vive en un mundo de cambios y, a raíz de eso, se ve obligado a enfrentarse a sus antiguos prejuicios, dado que aquellos a los que solía considerar sus vecinos se han trasladado o han fallecido y han sido sustituidos por inmigrantes hmong, del sudeste asiático, que él desprecia.
Su única pasión es cuidar de su preciado tesoro, un coche Gran Torino de 1972 que termina incluso dando el nombre a la misma película. Sus hijos, poco a poco se han ido convirtiendo en unos extraños para él, inmaduros, interesados y en definitiva poco importantes para Walt, que en esta situación sólo espera a que llegue su última hora.
Por otro lado, a través del pastor de la iglesia, sabe que el último deseo de su difunta esposa fue que se confesara, aunque para Walt, un resentido veterano de la Guerra de Corea que mantiene su rifle M-1 limpio y listo, no hay nada que confesar. Y del único que se fía en este punto de su vida es de su perra Daisy. Además, padece una enfermedad que no especifica ni le da ninguna importancia, pero da a entender que es un cáncer terminal, dado que tose sangre durante todo el film. Esto le hace plantearse el futuro de una forma distinta.
Una vez puestos en situación empieza el conflicto: Alguien intenta robar su Gran Torino del 72. Su tímido vecino adolescente, Thao (Bee Vang), entra en su vida cuando los pandilleros hmong presionan al chico para que intente robarlo. Afortunadamente para Walt, se da cuenta del intento y logra asustar al chico. Más tarde, la pandilla de hmongs acuden a casa de Thao para llevárselo con ellos y pedirle explicaciones sobre el intento fallido del hurto. Pero ahí está Walt, entre el golpe y la pandilla, convirtiéndose en el reacio héroe del barrio, especialmente para la madre y la hermana mayor de Thao, Sue (Ahney Her), quien insiste en que Thao trabaje para Walt para enmendar su conducta. Si bien al principio no quiere tener nada que ver con esa gente, finalmente Walt cede y encarga al chico que arregle el vecindario, lo que dará lugar a una amistad increíble que cambiará la vida de ambos.
Gracias a Thao y a la amabilidad implacable de su familia, finalmente Walt empieza a entender ciertas verdades sobre sus vecinos y sobre él mismo. Esta gente, prófugos provincianos de un pasado cruel, tienen más en común con Walt de lo que él tiene con su propia familia y le desvelan cosas íntimas que había dejado apartadas desde la guerra…como el Gran Torino guardado en las sombras de su garaje.
Es aquí, cuando queda excelentemente retratado ese choque frontal entre culturas, ese Walt que se va abriendo poco a poco cuando estaba cerrado a candado, esa mirada, esos remordimientos que sabe se llevará a la tumba por recuerdos del pasado, esa no aceptación de que el mundo ha cambiado y uno no quiere cambiar con él aunque al final esté obligado en cierta manera, y ese humor tan característico (atención al amigo peluquero) que viene tan bien además. Y ese Gran Torino, esa máquina perfecta y atesorada que es el nexo de unión entre dos mundos distintos, dos culturas tan diferentes.
Cuando todo parece coger un carácter tranquilo y medio armonioso, la pandilla ataca a la hermana mayor de Thao, hecho que enfurece mucho a Walt y lo hará verse obligado a remediar la situación planeando una venganza justa y definitiva.
Final atípico que sube enteros a la hora de su valoración. Nos muestra las relaciones sociales y el racismo que sigue tan candente en este mundo que nos rodea y que nunca es tarde para cambiar a mejor y ayudar al prójimo. Clint Eastwood nos vuelve a demostrar lo buen actor que es, pero sobre todo el fantástico director que lleva dentro, que vuelve a dar una auténtica lección de lo que es ponerse detrás de una cámara, a día de hoy hablamos de sino el mejor director, sí uno de los mejores en vida.

La mujer
La figura de la mujer y los conflictos que surgen a su alrededor, se suceden en distintos momentos del film.
En primer lugar tenemos a Walt, que ha perdido a su mujer y su vida se ha convertido en solitaria y sin sentido. Las tardes van pasando entre el alcohol, el tabaco y el porche. Aquí se puede ver como el papel de la mujer en el matrimonio en edad avanzada, representa una figura sustentadora de la propia vida en pareja y su perdida llega a suponer un desbarajuste general en la vida del hombre. Sus roles, sus tareas domésticas, su compañía, su forma de resolver y mediar posibles conflictos desaparecen por completo y dan lugar a una gran laguna existencial en la vida de él. Es interesante analizar también el carácter religioso que se le atribuye a su mujer en distintos momentos del film, dejando incluso la casa en herencia de la iglesia “por que ella así le hubiera gustado”.
Más adelante, se nos presenta la figura de la mujer en la familia oriental. Pacificadora, realizadora de las tareas domésticas, gentil, leal, creyente y consiguiente con sus valores morales y sistemas de creencias, encuentran la paz y saben gestionar los conflictos de manera que los problemas queden resueltos por completo. Es muy interesante el encuentro de la mujer oriental en un espacio y una cultura como la americana, muchas veces contraria a este tipo de conductas, ya no por su ideología sino por sus actos.
Por ejemplo, esto queda demostrado en el último momento de la película cuando el notario lee la herencia dejada por Walt. Sus nietas, típicas jóvenes americanas abandonadas a la vida consumista y superflua, esperan con los brazos abiertos ese Gran Torino sin apenas haberse preocupado por la vida de su abuelo mientras estaba en vida, y ni siquiera mostrándose tristes o afectadas en el momento en que se encuentran.La sorpresa surge, cuando la lectura del notario dictamina que la casa es dada a la iglesia y el gran Torino es para Thao. Tal vez, Walt, antes de morir realizó una reflexión materialista sobre sus bienes y prefirió darlos a alguien que realmente lo apreciaría como tal, para el resto de su vida.
Antes de terminar con el análisis, me gustaría poner el acento sobre el maltrato sufrido por la hermana mayor de Thao. Ese hecho se erige el motor de la última acción de la película y de la muerte de Walt. Sería interesante reflexionar como la violencia del hombre sobre la mujer, conduce de distintas maneras, por distintos caminos, a un parecido final, lugar, la muerte.

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